"Ni los calvos son 'impeludos’ ni los sordos ‘inoyentes’; no tengo miedo a la palabra ciega"

Clara Garrido durante su entrevista con Carlos Alsina (Foto: Youtube)

La salmantina Clara Garrido, primera letrada ciega en el Congreso de los Diputados, niega problemas de accesibilidad en la Cámara Baja y destaca en una entrevista con Carlos Alsina que los discapacitados "valoramos un trabajo mucho más que la media, lo cuidamos y lo disfrutamos mucho".

Clara Garrido (Salamanca, 1976) ha sido durante diez años letrada de la Asamblea de Madrid y, tras aprobar la oposición por el procedimiento ordinario, se convirtió hace tan sólo dos años en la primera letrada invidente que trabaja en el Congreso de los Diputados. Acompañada por su perro guía, un labrador negro tizón llamado 'Sam', aguantan sesiones plenarias de más de ocho horas.

 

En una entrevista con el periodista de Onda Cero Carlos Alsina, Garrido ha confesado que decidió dar un paso más y presentarse a las oposiciones para trabajar como letrada de las Cortes Generales. Tras dos intentos, logró una plaza para trabajar de forma indefinida en la Cámara Baja y desde 2015 cuenta con un despacho en uno de los edificios que conforman el Congreso de los Diputados, concretamente en el número 36 de la Carrera de San Jerónimo.

 

Atrás quedan los prejuicios creados sobre la invidencia, ella prefiere que la llamen "ciega, así me han enseñado en mi casa desde pequeña. Si no tengo miedo a la palabra tampoco tengo miedo a la situación, no creo en los eufemismos, ni los calvos son ‘impeludos’ ni los sordos son ‘inoyentes’. Estoy acostumbrada a referirme así a mi misma", ha explicado.

 

Aclara que su trabajo diario consiste en encargarse de que funcione el parlamento como institución "somos los abogados de la cámara en si, supervisamos todos los documentos de índole parlamentaria, asesoramos aunque obviamente deciden los políticos y nos ocupamos de la parte administrativa, contrataciones, presupuestos...".

 

En su mesa no hay papeles, "trato de explicar a la gente que tengo un lector de pantalla, todo requiere una concentración distinta, como no soy ciega de nacimiento lo que más me costó fue la concentración pero para eso he entrenado y ahora leo a una velocidad igual a cualquier otra persona, aunque tengo que ser tremendamente ordenada para no perder nada".

 

En comparación con el resto de sus compañeros, la ceguera no le impide realizar ninguna de sus tareas aunque sí confiesa ser más "creativa, llego al mismo sitio por caminos distintos, muchas cosas las hago diferentes al resto de mis compañeros, aunque el resultado es el mismo".

 

Una de las principales quejas procedentes del sector de la discapacidad se encuentra en la accesibilidad de las instituciones públicas y las barreras arquitectónicas que en ellos puedan encontrar. Añade sobre esto que el Congreso es un reflejo de la sociedad, "si me he encontrado obstáculos, los mismos que puedo encontrarme fuera". Añade además que "la sociedad no es tan inclusiva como pensamos pero tampoco tan mal como otros nos quieren hacer ver, queda mucho por hacer", ha ahondado en una entrevista con Carlos Alsina.

 

Sobre las tasas de paro cree "que todos los discapacitados somos conscientes de que hay un porcentaje de parados altísimo, entonces valoramos un trabajo mucho más que la media, lo cuidamos y lo disfrutamos mucho. Por ello, generalmente tiendes a hacerlo muy bien... para que dure, hay que atreverse e innovar. Yo conozco mis límites lo que desconozco son los límites que otros me ponen, es lo que deben tener en cuenta todos los discapacitados", ha aconsejado.