Ni ahorro, ni superávit ni organizada con medios propios: las sombras sobre la gestión de Salamaq

El equipo político de organización de Salamaq: el presidente Javier Iglesias y los vicepresidentes Carlos García Sierra y Chabela de la Torre.

Las operaciones que la propia Diputación incluye en su web de transparencia ponen en entredicho el modelo de gestión de Salamaq, concretamente, que haya logrado ahorro: la factura de obras, déficit de la agropecuaria y de la exposición de ganado roza los 1,5 millones.

La denuncia del grupo socialista sobre la realidad de las cuentas de Salamaq no hace más que acrecentar las dudas sobre la gestión que la Diputación de Salamanca hace ahora de la feria agropecuaria que organiza en solitario tras impulsar la disolución de IFESA. Esta misma semana todos los grupos de la oposición en La Salina han pedido más datos al equipo de Gobierno porque, a pesar de que el grupo popular defiende que los que da el presidente son "fidedignos", existen muchas dudas de que se estén cumpiendo las premisas con las que Javier Iglesias justificó su golpe de mano para acaparar la gestión de la agropecuaria. 

 

En su día, el presidente habló de una feria en la que se ahorraría dinero, con superávit, más transparente y organizada con medios propios de la Diputación. Pero los resultados y las decisiones que se han tomado cuestionan con fuerza que se haya conseguido nada de todo eso justo ahora que está a punto de empezar la segunda edición de Salamaq.

 

 

MISMAS BASES, MÁS PRESUPUESTO

 

En primer lugar, se puede dudar de que la feria haya conseguido un ahorro. Su presupuesto de partida en 2014 era idéntico al de la última Agromaq porque se hizo un "corta/pega" para Salamaq por la premura de tiempo para organizarla. De hecho, partió con unos planteamientos calcados y con un presupuesto inicial prácticamente idéntico al que tuvo un año atrás, cuando todavía la organizaba IFESA. Ni siquiera las previsiones para este año acompañan el discurso del presidente: el 'ahorro' se traduce en una feria 50.000 euros más cara que la del estreno en 2014. Y muy por encima de lo que venía costando antes, cuando se conformaba con unos 400.000 euros, que es menos de lo que se presupuesta ahora, 430.000 euros para 2015 y algo menos el año pasado. Así que la feria bajo el mando de la Diputación tampoco supone un ahorro.

 

 

UN SUPERÁVIT FICTICIO

 

En cuanto a lo que le cuesta a las arcas públicas, Iglesias anunció oficialmente en diciembre de 2014 un superávit de 109.000 euros a base de un gasto de 274.000 euros y unos ingresos de 383.000. Sin embargo, y como ha denunciado el PSOE, posteriormente puso sobre la mesa, y a petición de la oposición, otros datos: 372.000 euros de gasto, 427.000 de ingresos y superávit de solo 55.000 euros. Pero todo esto queda enmendado por las cifras de liquidación que maneja el PSOE.

 

Tras estudiar todos los contratos y facturas menores aplicados en el presupuesto, el PSOE afirma que la primera Salamaq costó en realidad 620.000 euros, que recaudó 427.000 y que su resultado no fue superávit, sino déficit: 193.000 euros. Tras la liquidación de IVA, unos 140.000 euros. Es decir, que la diferencia entre lo que Iglesias anunció oficialmente a los medios de comunicación y la realidad es de casi 250.000 euros. La clave es que muchos gastos se han aplicado a partidas que no son la de la agropecuaria para tratar de disfrazarlas y que otros se han pagado en 2015 aunque eran de 2014. Así que tampoco es una feria más eficiente.

 

Y eso sin contar la exposición de ganado, que siempre ha estado bajo la organización de La Salina y que ofrece cifras elocuentes: la exposición ganadera tuvo el año pasado unos gastos de 493.319 euros y unos ingresos de 74.538 euros, por lo que finalizó con un déficit de 418.781 euros. La agropecuaria se usó el año pasado para equilibrar el permanente desajuste de la feria de ganado, pero si sumamos el desfase de una y otra a los ciudadanos nos ha costado este modelo de gestión más de 560.000 euros.

 

 

OBRAS MILLONARIAS

 

Difícilmente se puede conseguir el ahorro perseguido si se tienen en cuenta otros gastos, como las obras. El recinto ferial ha recibido una importante inversión que la Diputación deslinda de la feria, pero el año pasado y este las obras se han hecho semanas antes de Salamaq, no el resto del año. En 2014 supuso un gasto de 900.000 euros que dispara la factura total por encima de 1.050.000 euros.

 

 

CONTRATOS OPACOS

 

Tampoco se puede hablar de más transparencia. La Diputación ha recurrido en estas dos ediciones a numerosos contratos negociados sin publicidad, esos en los que se invita a un número limitado de empresas y de manera discrecional. También a decretos directos, procedimientos 'opacos' que distan mucho de la libre concurrencia. Se han usado para adjudicar varias obras, contratar servicios, el contrato de la agencia de publicidad...

 

 

MEDIOS EXTERNOS Y PRIVILEGIADOS

 

Al tomar el mando de la feria Iglesias dijo que se ahorraría utilizando los medios propios de la Diputación. Así se ha hecho, pero no en todos los casos ni con un ahorro. La agencia de publicidad y el diseño del logo se hicieron fuera, con una empresa sospechosa de tratos de favor y en un contrato negociado sin publicidad. A la hora de trabajar en la organización, tanto el año pasado como este la Diputación seleccionó a un grupo de trabajadores en vez de contar con todos sus servicios por igual; y además se les compensa económicamente, el año pasado, con 38.000 euros para los 36 'liberados'; este año son 18... muchos más que los tres que trabajaban permanentemente en la feria como empleados de IFESA, con el refuerzo puntual de trabajadores de la Diputación, pero en mucho menor número que ahora.

 

Esto ha generado un conflicto laboral interno, con un descontento generalizado porque están en el grupo de los seleccionados buena parte de los integrantes del núcleo próximo a Iglesias. Los sindicatos han  recurrido la orden para la atribución temporal de funciones tanto el año pasado como este.