Neptuno recibe al triunfal Atlético tras un paseo victorioso por Madrid

CON GANAS. 48 años después del último título continental, 14 después del doblete, la afición celebró el título. Ayuntamiento, Comunidad, La Almudena y, por último, la comitiva rojiblanca visitó a Neptuno
EFE

Y Neptuno recibió la visita que esperaba desde hace mucho tiempo. Catorce años desde el doblete, 48 desde el último éxito continental. Demasiado tiempo como para no celebrarlo a lo grande. Y el Atlético lo hizo. Fue un paseo festivo por las calles de Madrid para celebrar con su afición el triunfo ante el Fulham, partiendo desde el estadio Vicente Calderón sobre un autobús rojo con el lema Campeones, el sueño continúa. Diego Forlán fue en todo momento el más aclamado con el grito de guerra tan coreado en el Calderón de “U-ru-gua-yo, u-ru-gua-yo” al que se le ha sumado ahora el de “Forlangol”.

La primera visita a la Catedral de la Almudena, que les recibió con el repicar de las campanas. El capitán Antonio López, que no abandonaba el trofeo en ningún momento, junto al presidente Enrique Cerezo ofrecieron la copa de la Europa League desde el altar mayor, mientras Diego Forlán y Simao entregaban un ramo de orquídeas rojas y blancas, colores del Atlético de Madrid.

Después tocaba el Ayuntamiento, donde les esperaba Alberto Ruiz Gallardón. El alcalde de Madrid recibió al equipo y le felicitó por el título conseguido con palabras de elogio: “Se puede perder con mucha mala suerte, pero se gana siendo el mejor. Sois los mejores”.

El alcalde tuvo palabras de cariño para la directiva y la plantilla, a los que dijo que no pensó que tendría que esperar catorce años para volver a recibirlos, y recordó el año 1996, cuando, siendo presidente de la Comunidad de Madrid, recibió al equipo que consiguió la liga y la Copa del Rey. El presidente del club, Enrique Cerezo, recogió el guante y emplazó al alcalde al próximo jueves a una nueva visita después de derrotar al Sevilla en la final de la Copa del Rey. También hubo visita a la Comunidad y entre medias, salida al balcón para ofrecer el trofeo a una afición que no paró de lanzar sus típicos cánticos, entre los que destacó el “¡Agüero, quédate!”. La emoción se notaba en cada uno de los jugadores, que se sumaron con ganas a la fiesta con cánticos y arengas a su afición. Cuando llegaron a Neptuno, no cabía un alfiler. La fuente, a la que Antonio López le puso la bufanda, estaba vallada, pero un escenario esperaba a los jugadores, para que cantaran, saltaran y gritaran de nuevo. “Perea, bota de oro” o “De Gea selección”, fueron cánticos recurrentes para echarse unas risas. Después llegó la hora de la retirada porque en una semana se juegan otro título.