Museo de Pintura Medieval de Santa Clara, paseo para ‘redescubrir’ una joya escondida en Salamanca
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Museo de Pintura Medieval de Santa Clara, paseo para ‘redescubrir’ una joya escondida en Salamanca

Uno de los murales descubiertos 'El Milagro de la Palmera', de iconografía singular, en Museo de Pintura Medieval de Santa Clara (Foto: Arai Santana)
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Cuando en noviembre de 2019 se supo que el convento más antiguo de Salamanca, hogar de la comunidad religiosa de las franciscanas o clarisas desde 1238, se quedaba sin monjas tras la marcha de las cuatro últimas y que las visitas a su museo y a lo que en él se guarda se podían ver comprometidas, hubo muchos que tuvieron que tirar de información e incluso mapas para situar el Convento de Santa Clara.

 

No es fácil en una ciudad como Salamanca tener ‘controladas’ tantas joyas y el convento de Las Claras ha sido un gran desconocido, quizás porque el edificio por fuera no llama tanto la atención como otros, pero cuando uno pasa por encima de las apariencias se puede sorprender. Es lo que sucede al adentrarse en esta joya que ahora ha reabierto sus puertas de la mano de la Fundación Edades del Hombre.

 

La Fundación y la Federación de Santa Clara establecieron en el año 2018 un acuerdo para la gestión de los edificios de la orden religiosa que quedaran en desuso,  con el objetivo primordial de preservar tanto los bienes monumentales como su identidad.

 

En este contexto, la actualización del museo conventual y la orientación de este como ‘Museo de Pintura Medieval’ obedecen al gran valor por la cantidad y calidad de los murales existentes en su coro bajo, el artesonado policromado visitable de la iglesia y las pinturas recientemente descubiertas tras siglos ocultas en las paredes del claustro. 

 

EL CONVENTO

 

Desde el mismo momento en que se atraviesa su puerta es fácil darse cuenta de Las Claras es un edificio injustamente reconocido. Se ignora la fecha de fundación de este convento, que debió de tener lugar a partir de un beaterio surgido hacia 1220. La documentación más antigua conservada data de 1238. Poco tiempo después debieron de iniciarse las obras del edificio medieval cuya iglesia fue consagrada entre los años 1245 y 1250. El resto del convento terminaría de configurarse en las siguientes décadas.

 

Lamentablemente todo el amplio conjunto medieval de este convento de Santa Clara formado por la iglesia, las celdas, las huertas, corrales, paneras y granero, entre otras dependencias, desapareció en su mayoría en un incendio en el año 1413 en el que también murieron algunas religiosas. No obstante, siguieron recibiendo una especial protección de los papas y ayuda y mecenazgo por parte de los reyes, lo que favoreció una pronta reconstrucción.

 

Esta tuvo lugar en el siglo XV y XVI que fue cuando se vivió la etapa de mayor prosperidad económica del monasterio. Se levantó nuevamente el edificio que sería intervenido y ampliado tiempo después, ya durante el periodo barroco. Concretamente a lo largo del tercer cuarto del siglo XVIII se realizaron importantes obras en el entorno de la portería, el locutorio y el coro. En ellas intervinieron arquitectos de renombre como Andrés García de Quiñones, su hijo Jerónimo, Simón Gavilán Tomé y Joaquín Núñez.

 

LA VISITA

 

Este espacio ha vuelto a abrir sus puertas con el Museo de Pintura Medieval como reclamo turístico aunque también en él se ubicará el Centro de documentación digital del patrimonio religioso de Castilla y León.

 

Con el nuevo itinerario turístico, el Museo de Pintura Medieval de Santa Clara abre al público espacios inéditos para las visitas, modifica el ruta existente hasta la actualidad y reordena y dota de nuevos fondos y relatos las partes musealizadas. Estos son algunos de los espacios que se transitan con las partes más destacadas de cada una de ellos:

 

La iglesia

 

El templo consta de una sola nave con grandes arcos-hornacina de medio punto abiertos en sus muros laterales y con capilla mayor de testero plano. Todo el conjunto está cubierto por bóvedas de medio cañón con lunetos y decoradas con yeserías.

 

Mantiene su sencilla portada de acceso en estilo gótico resuelta en arco apuntado enmarcado por un alfiz y con una hornacina por encima de este que acoge una escultura en piedra de Santa Clara. La primera de las grandes actuaciones tuvo lugar a raíz del gran incendio de 1413, la segunda ya en época barroca, durante los siglos XVII y XVIII de la mano de de Joaquín de Churriguera. A este periodo barroco es al que pertenece la mayor parte del templo, como es el caso del mencionado abovedamiento.

 

 

Su interior se enriquece además con interesantísimos retablos de estilo barroco, de entre los cuales destaca el retablo mayor, obra de Churriguera, formado por un solo cuerpo dividido en tres calles por columnas salomónicas y con un gran remate semicircular.

 

Coro bajo

 

Con pinturas que se localizan en los muros meridional y septentrional, remontándose las más antiguas al siglo XIII y las más modernas a partir de finales del siglo XIV.

 

A principios del siglo XV, durante el siglo XVI y también en época barroca se añadieron, y en algunos casos, se superpusieron nuevas pinturas que alteraron la configuración original, de ahí que actualmente existan importantes mutilaciones y graves pérdidas que dificultan fundamentalmente la interpretación del conjunto más amplio que es el correspondiente al gótico lineal. Parece probable que fuesen las propias religiosas quienes encargaron las pinturas, que se fueron incorporando por etapas sin responder a un esquema preconcebido en su conjunto.La mayoría de las escenas que puede contemplar están delimitadas por bandas con elementos ornamentales. También es habitual que en varias de ellas haya abundantes escudos heráldicos.

 

Un sistema audiovisual interactivo situado en este espacio del coro bajo permite acercarse de manera pormenorizada a cada uno de estos fragmentos localizados y comprender cada una de las representaciones, simbologías e iconografías presentes. 

 

Coro alto

 

 

El coro alto ha sido remusealizado con obras del propio convento de Las Claras, de Las Úrsulas y del de Ciudad Rodrigo. Presenta un nutrido número de obras que nos acercan a la vida de la comunidad de monjas clarisas que ha habitado durante siglos este lugar.

 

Entre los fondos expuestos se encuentran imágenes de devoción Clarisas y Franciscanas, distintas advocaciones de la virgen, representaciones de la pasión, óleos, tablas esculturas de bulto redondo y madera policromada, objetos litúrgicos. Destaca la representación de una escultura de Santa Clara ataviada con un hábito confeccionado con un vestido de la reina Isabel II.

 

Pinturas murales descubiertas en el claustro

 

El trabajo de recuperación realizado por la Fundación Las Edades del Hombre ha dejado al descubierto dos paños de pinturas murales en el claustro que pueden datarse en las primeras décadas del siglo XVI y que se han mantenido ocultas desde el siglo XVIII. 

 

Muestran una iconografía poco frecuente: el milagro de la palmera. Este episodio de la vida de Jesús no se encuentra narrado en los Evangelios. Serán los textos apócrifos y la tradición cristiana quienes enriquecerían con anécdotas y milagros el regreso de la Sagrada Familia de Egipto, que es cuando tuvo lugar el pasaje representado.

 

El otro mural descubierto -en peor estado de conservación- representa una Magdalena Penitente, una figura principal con una cruz más deteriorada por intervenciones posteriores y presencia de materiales como mortero.

 

Artesonado

 

 

Parte de esta techumbre de madera de gran riqueza histórico-artística pertenece a la cubierta que tuvo la iglesia en el siglo XIV y sobre todo a aquella que se añadió durante el siglo XV después del importante incendio que sufrió todo el edificio. En el siglo XVIII las transformaciones que sufrió este espacio la ocultaron por encima de las bóvedas barrocas que diseñó Joaquín de Churriguera y que rebajaron considerablemente la altura del templo.

 

  

 

 

 

 

 

Su hallazgo fue casual: los obreros que se encontraban en el año 1973 realizando reparaciones en el tejado accedieron al hueco existente entre este y las bóvedas. Con posterioridad se pudo observar la existencia de unas tablas pintadas. Una vez se comunicó el descubrimiento al Ministerio de Bellas Artes, éste recomendó a la comunidad la restauración y conservación de este conjunto, pues se encontraba en un estado de deterioro progresivo.

 

Claustro 

 

Sencillo y datado en el siglo XVII, momento en el que se edificaron las galerías altas y bajas correspondientes a los lados meridional, oriental y occidental. Hasta el año 1992 fue utilizado como cementerio de la comunidad. 

 

 

En la visita al monasterio puede recorrerse una de las pandas que conserva un valioso artesonado, altares con mesa de azulejería y tallas, tablas y óleos, un crucificado del siglo XV y las pinturas murales recientemente descubiertas.

 

Mirador

 

La visita concluye en lo alto del torreón, la parte más elevada del edificio. Fue edificado entre los años 1727 y 1728 y hoy es un espléndido mirador sobre la ciudad al que se accede desde el coro alto. Desde este espacio, configurado por doce ventanales en arco de medio punto que asientan en pilastras de fuste liso y que están cerrados por celosías, se pueden observar unas interesantes vistas de algunos de los edificios más significativos de la Salamanca monumental.

 

La vista desde el mirador

 

VISITAS
DE LUNES A VIERNES 9.30 a 14.30 horas / 16:00 a 20:00 horas
SÁBADOS, DOMINGOS Y FESTIVOS 9.30 A 14.30 horas
VISITAS GUIADAS 10.00 / 11.00 / 12:00 / 13:00 / 17:00 / 18:00 / 19:00 HORAS