Motivos para contratar una asesoría fiscal

Una de las dudas más habituales entre personas que deciden montar un negocio es la de si externalizar o no los servicios de asesoría fiscal. En un primer momento, cuando todavía no tenemos beneficios, pero sí muchos gastos, la mejor opción puede parecer ponernos a estudiar un poco de fiscalidad y eliminar un gasto a base de esforzarnos.

Desde Gestiun nos han contado cuáles son los beneficios de contratar una asesoría fiscal en Madrid, y vamos a intentar aclararte algunas dudas.  

 

¿Qué es un asesor fiscal?   

 

Cuando hablamos de asesor fiscal nos referimos al profesional experto en fiscalidad, que ayuda a profesionales y particulares con sus obligaciones fiscales. Este experto es quien proporcionará asesoramiento a sus clientes y buscará la optimización de su carga fiscal.

 

Un buen asesor fiscal estará al día de las novedades fiscales y evitará sorpresas desagradables a la hora de pagar impuestos. En este sentido, ten en cuenta que el mejor asesor no es aquel que te hace pagar menos, sino el que ajusta tus pagos a tus obligaciones fiscales, siempre dentro de la legalidad.   

 

¿Por qué contratar un asesor fiscal?

 

Partiendo de que esta función es crucial para el buen funcionamiento de una empresa e imprescindible en su funcionamiento operativo y legal, lo más recomendable es dejarla en manos de expertos.

 

Además, el Código Penal tipifica como delito aquellas conductas cuya cuota defraudada, el importe no ingresado de las retenciones o ingresos a cuenta o de las devoluciones o beneficios fiscales indebidamente obtenidos o disfrutados, exceda de 120.000 euros, por lo que un error en este sentido puede terminar en pena de prisión. Dada su relevancia, no es un asunto que tomarse a la ligera.

 

Otros beneficios de dejar esta cuestión en manos de una asesoría fiscal es el tiempo ganado. En una empresa el tiempo también se traduce en beneficios. El tiempo que pierde un autónomo estudiando una materia que no le es propia, y realizando un papeleo no dirigido a sus clientes, es tiempo que resta a formarse y prepararse para aquellos servicios que ofrece, lo que repercute en la calidad de su propio trabajo, que, a su vez, repercute directamente en los beneficios de una empresa.

 

De la misma manera, una asesoría fiscal, pone a tu disposición un experto en fiscalidad, dedicado exclusivamente a esa materia, por lo que estará informado de toda la normativa vigente y sabrá cómo proceder ante cualquier tipo de impuesto. Esto significa que su nivel de conocimiento siempre será superior al que puedas alcanzar, y, consecuentemente, tu empresa estará mejor atendida.

 

Si lo que te preocupa es el coste del servicio, valora dos aspectos. El primero, como ya hemos apuntado, el tiempo que inviertas en la fiscalidad de tu empresa, resta dedicación a tus clientes, y también genera insatisfacción, al dedicar demasiado tiempo a una materia que no te motiva. Todo ello repercute en la calidad del servicio que vas a prestar, por lo que esa falta de dedicación puede suponer un coste mayor que el coste de la asesoría. El segundo está relacionado con la calidad del servicio. Un error en los cálculos también puede suponerte un coste mayor.