Molinero: "Nuestra San Silvestre ha impulsado a otras carreras en sus orígenes"

Jose Antonio Molinero, organizador y Presidente de la San Silvestre Salmantina relata los entresijos de un evento, que comienza cuando acaba el anterior. El último domingo del año Salamanca se viste de gala para dar la bienvenida al nuevo año corriendo. 

José Antonio Molinero, presidente de la San Silvestre salmantina (Foto: Arai Santana)

La San Silvestre salmantina no solo paraliza la ciudad charra, sino que además recibe con las puertas abiertas a corredores de todas las partes de la península, para disfrutar de un deporte que, aunque individual, une a personas y se convierte en uno de equipo. 

 

La familia que se crea cada último domingo del año y que ha ido aumentando en las treinta y cinco ediciones en las que se ha celebrado la 'Sansil' salmantina no sería posible sin la incansable y persistente labor de personas, que siempre en un segundo plano, sueñan y trabajan con superarse cada año, convirtiendo a Salamanca en el foco de todas las miradas. 

 

Jose Antonio Molinero, organizador desde hace 32 años y actual presidente de la San Silvestre de Salamanca, lleva siendo el guía del evento alrededor de 20 años. Fácilmente reconocible por su gorra y sus continuos gritos de ánimo a cada uno de los participantes, Molinero comenzó en este mundillo, como toda las cosas grandes y bonitas, por casualidad. 

 

"Entré en el colegio San Estanislao de Kotska en el 88 y llevaban haciéndola cuatro años, estaba en secretaría y bueno... me ofrecieron entrar cuando la coordinaba Gabriel Franco y llegó un día en el que me hicieron presidente, como digo yo, por accidente. Nunca pensé en el más allá, simplemente me gustaba el hecho de hacer una cosa bonita por y para la ciudad. No me planteba nada, ni mucho menos tener la transcendencia que tiene ahora. Se me ha metido por dentro... y yo creo que sin ella quedaría en mí un vacío muy importante", declara. 

 

Nunca pensé en el más allá, ni mucho menos en la transcendencia que tiene ahora

 

¿El auge del atletismo popular ha ayudado al impulso de la San Silvestre? 

"Sí, por supuesto que ha ayudado todo el boom que hay en torno al running, pero es cierto que hemos empezado a marcar distancias. Yo creo que la carrera ha ido calando en los corredores y cuando ya decidimos quitar trofeos y poner solo para la élite, además de regalines para todos, fue algo gratificante. Digamos que hemos ido batiendo récords poco a poco y nuestra carrera ha servido para impulsar muchas otras en sus orígenes", sostiene. 

 

 

Y uno de esos récords está en el aumento cada año del número de dorsales, ¿hay algún tope? 

"Yo siempre he sido muy optimista en ese sentido, había gente que decía que en dos mil atletas teníamos el techo, luego en tres mil...pero claro luego dices, ¿cómo no vamos a tener más? Al final cuando has mamado la San Silvestre desde hace tanto tiempo siempre quieres que se amplíe. Eso sí, siempre hemos ido creciendo de una manera muy controlada.  Además, yo siempre quiero que sea un número capicúa. Antes podíamos subir una cifra mayor, ahora menos. Sin embargo, lo que prefiero es que la carrera discurra en un ambiente en el que no nos veamos desbordados y podamos seguir subiendo poco a poco. El año que viene ya lo sabríais, serían 7887, un número muy bonito", afirma Molinero entre risas. 

 

Gracias a este tipo de carreras el atletismo pasa a ser un deporte en equipo. 

 

 La San Silvestre al final acoge a todas las personas que quieren participar

 

"Exacto, yo creo que también existe un factor solidario. De hecho ayer cuando fueron a recoger los dorsales entre unos y otros se destacaba principalmente el ambiente y es cierto, aunque sea un deporte individual, el hecho de que haya tanta gente, con el mismo amor por el atletismo, hace que todos estén unidos. Surgen grupos, salen a correr juntos...en el fondo les une algo y creo que es precioso. En este carrera siempre la gente se apoya en el resto. Obviamente están lo de elite que compiten por ganar y tienen esa facilidad para hacerlo, se han entrenado y son atletas profesionales, pero la mayoría van simplemente a divertirse a pasarlo bien, a apoyarse. La San Silvestre al final acoge a todas las personas que quieren participar", recalca. 


 

Tras varios años en la organización, ¿la experiencia quita o aporta más miedos? 

"Yo creo que la edad nos va poniendo algunos (risas) y, por otro lado, la experiencia hace que se suavice más el tema, por lo cual la cosa se equilibra. Al final, los temores son siempre los mismos, que pueda haber algún percance, que pueda pasar algo desagradable, que el día no acompañe... Por ejemplo, una carrera con las circunstancias de este fin de semana sería complicado o prácticamente imposible. Pero, sobre todo, que haya algún percance a nivel personal o una desgracia por cualquier circunstancia. A veces, ocurren accidentes a pesar de que esté todo controlado. El temor siempre lo tienes y el nerviosismo durante esos días también, claro". 

 

¿Qué es lo que el público no ve de la San Silvestre salmantina? 

"Lo que no se ve son todos los entresijos que conlleva la elaboración de una carrera así, desde que termina este año, comienza la siguiente. Es decir, acaba una San Silvestre y empieza otra y más con la complejidad que conlleva nuestra San Silvestre, que tiene el concurso de fotografía, el chip solidario, concurso de carteles, de microrrelatos... Es una tras otra y eso conlleva complejidad, pero al final la experiencia es un grado y vas poco a poco haciendo papeleos con anterioridad", declara. 

 

Y tras tanto tiempo de elaboración y organización, ¿qué es lo que piensa uno cuando llega a su casa y todo ha acabado? 

"El esfuerzo se ve recompensado cuando todo sale bien y a veces te sientes un poco cansado, pero luego cuando ves todo el ambiente que hay, que ha salido bien, a toda la gente que quiere de verdad a la San Silvestre, la que viene de fuera que encuentra aquí su punto de encuentro para por ejemplo luego ir a comer... te hace seguir adelante y que ni te plantees dejarlo, aunque habrá que ir dando paso a nuevas generaciones para que vayan preparándola... pero, sobre todo, la satisfacción de que todo salga bien y de que hemos podido ofrecer a Salamanca una gran vuelta y que la gente disfrute de ella", asgura con una sonrisa.

 

Nuestra Sansil es única. Habrá otras que tengan mucho más valor de participación pero como esta...

 

Esta carrera, ¿en qué se diferencia del resto? 

"Me considero un defensor a ultranza de nuestra Sansil, pero porque creo que es única. Habrá otras que tengan mucho más valor de participación, incluso a nivel de atletas de élite, pero como esta... En relación a otros años, ahora yo creo que la fuerza, aunque se haya perdido en lo profesional, que no es lo esencial, creo que ha aumentado. Que corran en Salamanca 7.700 personas, que al final son 8.000 y pico porque algunos corren sin dorsal, es un reto impresionante. He recibido correos de personas de Barcelona a las que les ha llegado nuestra San Silvestre por ser una de las mejroes de España... única". 

 

Además el factor social que envuelve a la San Silvestre es de admirar. 

"Al final, la hace diferente todo lo que la rodea, el concurso de fotografía, de carteles, de microrrelatos, que lo coordina nuestro amigo Gero. Creo que no hay otra y lo digo de corazón. En torno a la San Silvestre hay un factor social muy importante, que me parece que pudiéndolo hacer, estamos orgullosos de ello", afirma. 

 

Y para que todo funcione, es necesaria la participación de patrocinadores y voluntarios.  

"Por un lado tenemos a los principales patrocinadores que son el Ayuntamiento de Salamanca, el Grupo Setel y Aljomar. Es una colaboración económica, pero también personal como en el caso de Setel, porque ese día van 10 o 12 personas que colaboran en el montaje del arco y demás y el Ayuntamiento, de la misma forma que el año anterior, está muy receptivo. También es importante destacar la labor de la Policía Local y Cruz Roja y este año además, queremos darle un toque cultural. Al final todo cuenta, incluso los que están en un segundo plano, son imprescindibles. Tenemos empresas que nos llevan acompañando muchísimo tiempo y que para mí son transcendentes, ya que su pequeña aportación suma. Entre todos hacen esto grande", finaliza.