Miranda del Castañar, uno de los pueblos más bonitos y menos conocidos de España

Miranda del Castañar (Foto: C. Calama)

Tiene 426 habitantes, es Conjunto Histórico-Artístico pero no está entre los más populares según ABC.

Miranda del Castañar pertenece a la provincia de Salamanca y se ubica en el corazón de la Sierra de Francia. Se trata de un histórico pueblo cuyo casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Su paisaje urbano envuelve a todo aquel que lo visita en un conjunto de aire medieval, compuesto por construcciones populares de mampostería y madera, típicas de la sierra de Salamanca, y casas blasonadas en piedra de sillería, contando con la plaza de toros más antigua de España.

 

 

Según ABC, este municipio es uno de los quince pueblos más bonitos y menos conocidos de España. En el artículo, animan a pasearlo al atardecer, o de anochecida, con sus calles solitarias, y oír los propios pasos en el empedrado. La oscuridad hace creer que el tiempo de verdad se ha detenido. Algún que otro farol acentúa esta imagen impactante, como el que ilumina la imagen de San Ginés bajo el arco junto al castillo.

 

 

Sobre los portales, escudos de piedra (señalan el oficio de su antiguo propietario), corazones del Sagrado Corazón de Jesús o escenas del purgatorio. Sus calles pasarán a ser conocidas a lo largo del mundo gracias a la reciente acreditación del municipio como uno de los Pueblos más Bonitos de España.

 

Una de sus tradiciones más conocidas, es la 'Noche de los candiles', que cada 7 de septiembre, al compás del ocaso, alumbra el municipio, en honor a la Virgen de la Cuesta.

 

 

Añade además ABC, que a cinco kilómetros queda Mogarraz, el último de los cuatro pueblos de esta sierra en ser declarado Conjunto Histórico-Artístico (los otros, La Alberca y San Martín).

 

'Camino de los prodigios'

El 'Camino de los prodigios' es un sendero que transcurre por la sierras de Francia y Béjar, y que une la villa ducal de Miranda del Castañar con la localidad de Villanueva del Conde.Un camino de arte.

 

Una naturaleza pródiga inunda al caminante: robles, vides, olivos, alcornoques y madroños, puentes y bancales, prodigios de la mano del hombre... y unas intervenciones artísticas a lo largo del recorrido que permiten una relectura del paisaje, nuevas sensaciones, quizá una emoción.