Mercado Central de Abastos de Salamanca: El encanto también está en el continente
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Mercado Central de Abastos de Salamanca: El encanto también está en el continente

Mercado Central de Salamanca (Foto: Arai Santana)
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Puede ser un lugar de encuentro de cocineros, amas y amos de casa, sibaritas… pero también de curiosos, paseantes, turistas.

Y es que más que un lugar donde simplemente hacer la compra, un mercado de abastos como el de Salamanca debe atraer la atención de cualquiera simplemente al pasar por su puerta. El Mercado Central de Salamanca constituye el más antiguo mercado de abastos de la ciudad y hoy día su visita es obligada en toda ruta turística por la ciudad, ya que además de la aportación estética de la belleza del edificio, en su interior se pueden encontrar las mejores carnes, pescados, hortalizas y productos tradicionales. Pero ahora vamos a imaginar que caminamos con el estómago lleno y al mirar hacia el Mercado de Abastos de Salamanca dejaremos a un lado el contenido para centrarnos en el continente.

 

 

Estamos frente a una obra con más de un siglo de historia que comenzó a construirse en agosto de 1899 y nació de la mente del arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre -a su vez dirigía la obra de la Casa Lis, ambos proyectos fieles a los cánones del modernismo de hierro-, que la vio culminada, no sin muchos avatares por problemas económicos, en abril de 1909.

 

Hablamos de un edificio de planta rectangular con una extensión de 40x44 metros para un total de 1.760 metros cuadrados situado en un entorno privilegiado porque apenas le separan unos metros de la Plaza Mayor de Salamanca.

 

Si paseamos por su interior vemos que consta de una planta baja también dedicada al comercio que debido a la inclinación del solar sobre el que se construyó adquiere en las fachadas laterales y posterior una considerable altura mientras que la planta alta forma el mercado originario al que se accede por las puertas de las fachadas.

 

La armadura, siguiendo una característica constructiva de los mercados de la época, adopta la forma de vasto paraguas en hierro. Se compone de un sistema de vigas de celosía que partiendo de las esquinas y puntos intermedios de las fachadas concurren en un primer cuerpo rectangular elevado a modo de lucernario y que apoya en doce grandes columnas de fundición.

 

 

 

 

 

 

 

A partir de este cuerpo, nuevas vigas de celosía terminan insertándose en otro espacio de menores dimensiones que da base a la rotonda.

 

 

 

 

 

 

 

Ahora lo observamos por fuera donde nos fijamos como su cubierta de planchas acanaladas de zinc, adopta la forma de cuatro aguas. Su exterior lo forman amplias arquerías de hierro provistas de cierres acristalados y persianas fijas en hierro. Entre las arquerías y el zócalo de piedra granítica se disponen paños de ladrillo visto que en las numerosas esquinas de las fachadas se prolongan en altura hasta la cornisa flanqueando las arquerías, adosadas a estas esquinas de ladrillo se ordenan columnas pareadas de fundición enlazadas entre sí y a las arquerías por aspas de hierro fundido formando en conjunto una auténtica malla metálica.

 

 

La unión de la estructura interna con la externa se efectúa a través de las vigas de celosía que se engastan en las esquinas de ladrillo actuando éstas como auténticos soportes reforzados y cosidos en el exterior por las columnas pareadas de fundición. 

 

 

 

 

 

 

 

REFORMAS

 

Un edificio con más de un siglo de historia en sus muros necesita rehabilitarse y por fin en el año 2015 se inició una primera fase de rehabilitación cuyos trabajos se centraron en la consolidación estructural del edificio.

 

Se impermeabilizó el forjado entre plantas, para solucionar los problemas de humedad por filtración, se acondicionaron los vestuarios y aseos del mismo y se creó un área acristalada central con usos múltiples en la planta baja.

 

Y este 2019 se iniciaron las obras para potenciar la imagen del Mercado Central de Abastos que deben finaliar este verano. 

 

Las actuaciones realizadas, cuya inversión municipal asciende a 225.466 euros, incluyen la colocación de vidrios de estilo art dècoen las 33 ventanas y puertas, la limpieza y saneamiento de las fachadas, el arreglo de las cornisas de granito y de las rejas históricas de la planta baja y la instalación de lamas orientables motorizadas en la linterna del edificio para facilitar la ventilación en verano.

 

 

Las vidrieras artísticas de diseño modernista se eligieron para mejorar el contenedor, su espacio, su luz y su estéticaEl cambio se realiza por bloques de forma simultánea y su instalación se suma el refuerzo en la iluminación ornamental en sus cuatro fachadas.

 

Esta es la penúltima novedad alrededor de un edificio que va más allá de ser un mercado, que superó una crisis en los años 70 que hizo temer incluso por su derribo -por el desembarco de los supermercados en la ciudad-, y que en este 2019 vivió la aprobación definitiva de un nuevo reglamento de uso. Concluye con una nueva normativa que permite la puesta en marcha de gastrobares en el centenario edificio, una idea de la asociación de mayoristas del mercado con la que se le dará, a buen seguro, el mayor impulso a la actividad de este emblemático lugar.

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