"Me dolió que Mañueco apareciera en los créditos de la película de Amenábar porque no se lo merecía"
Cyl dots mini

"Me dolió que Mañueco apareciera en los créditos de la película de Amenábar porque no se lo merecía"

Gorka Esparza, el abogado detrás de todas las victorias judiciales para la retirada de símbolos franquistas en Salamanca, habla sobre un largo proceso con alegrías y decepciones.

El abogado Gorka Esparza. Foto: T. Navarro

En las últimas semanas, con la retirada del escudo franquista de la Audiencia Provincial, casi se ha cerrado un proceso largo, de cinco años, para hacer cumplir una ley, la denominada de 'memoria histórica', que tiene más de una década de vigencia. El abogado Gorka Esparza, y el político Domingo Benito, están detrás de todas las iniciativas legales para conseguir, entre otras, la retirada del medallón de Franco en la Plaza Mayor. "El Ayuntamiento debió liderar la actuación administrativa en pro de la retirada del medallón, y no quisieron", recuerda el abogado.

 

Tiene usted mucha parte de culpa en este preoceso. La primera pregunta es obligatoria, ¿por qué se ha tardado tanto?

Esa es la gran pregunta. Por qué el PSOE y el Gobierno no hicieron patriotismo de su propia Ley. Si hubiesen sido más vehementes con una ley aprobada en el Congreso, y no cuestionada en ninguna instancia, no fue de aplicación inmediata. Ahí habría una posible respuesta, y es que a veces el legislador va más avanzado de lo que va la sociedad. En cambio, creo que no, que el problema es que al PSOE le dio miedo: se atrevió a aprobar la ley pero no a aplicarla con todas las consecuencias. Un coraje que sí ha tenido Pedro Sánchez. No fue tan lejos como Zapatero en clave legislativa, pero le ha dado coraje y músculo a una ley que ya está aprovada atreviéndose con el Valle de los Caídos, que va a tener un gran efecto cascada.

 

Al PSOE le dio miedo: se atrevió a aprobar la ley pero no se atrevió a aplicarla con todas las consecuencias.  Un coraje que sí ha tenido Pedro Sánchez

Al final, la otra explicación de que se haya tardado tanto es que nos ha tocado a gente de la calle, con limitados recursos, hacer cumplir la ley. Si en vía política no se consigue, habrá que reclamar la ayuda de la instancia judicial.

 

¿Hay un momento en el que a usted le hace 'click' este asunto y decide, junto con Domingo Benito, tirarse adelante?

Llevábamos bastante tiempo barruntando como hacerlo, pero fue clave, y el éxito no es nuestro, una primera sentencia que hubo del TSJCyL que el ponente determinó con tal claridad que la ley nos puede gustar o no gustar, pero es expresión de la voluntad popular y no se puede cuestionar. Y quien la torpedee o no quiere aplicarla se declara insumiso a la ley como cuando Torra o Puigdemont han dicho que el ordenamiento jurídico español no era de aplicación. Pues aquí ocurría que el ordenamiento jurídico español en materia de memoria no era de aplicación para muchos ayuntamientos, muchos gobernados por el PSOE, para los que no era de aplicación. Era una ley que permitía reabrir debates sobre 'si es necesario', 'si es el momento', si es mejor destinar recursos económicos a limpiar las calles. Con cualquier otra ley, eso no se hace.

 

Si un día vas como un día ha ido al monumento de Casto Prieto en Puente Ladrillo, por qué no dar el paso del medallón de Franco en la Plaza Mayor o el vestigio del salón de plenos. Esa oportunidad la tuvo Mañueco

Aquí ocurrió también, en el caso concreto de Salamanca y su ayuntamiento.

Efectivamente. Lo hemos explicado muchas veces. Mañueco pudo pasar a la historia como un alcalde que, al margen de su posicionamiento ideológico o de donde venga por su trayectoria política o familiar, que no es algo por lo que hay que juzgarle, pudo pasar como un demócrata de bien. Y ser un demócrata de bien es entender que el ordenamiento jurídico está para cumplirse, te guste o no te guste. Si un día vas como un día ha ido al monumento de Casto Prieto en Puente Ladrillo, por qué no dar el paso del medallón de Franco en la Plaza Mayor o el vestigio del salón de plenos. Esa oportunidad la tuvo, porque se la ofrecimos, paralizar el proceso judicial. Le dijimos, 'tiene usted la oportunidad de liderar la retirada del medallón', 'póngase usted la medalla', pero le faltó coraje o, probablemente, haber interiorizado normas esenciales de la democracia.

 

Desde que octubre de 2016 una sentencia obliga a consultar a Patrimonio hasta junio de 2018 no se retira el medallón...

Esa es la cuestión. Como después de un primer pronunciamiento judicial, que alguno podía interpretar desde su propio interés, pero que ya te marca el camino del cumplimiento de la ley, no decides la retirada, siempre oponiendo argumentos que pudieran tener alguna razón de ser sobre si un BIC requiere de autorización de la Comisión de Patrimonio... vale, nosotros nunca dijimos que había que retirar el medallón a martillazos, pero el Ayuntamiento debió liderar la actuación administrativa en pro de la retirada, y no quisieron.

 

El Ayuntamiento debió liderar la actuación administrativa en pro de la retirada del medallón, y no quisieron

 

Hay una afirmación que ha surgido mucho estos días con la retirada de los últimos símbolos: "Para qué esto ahora". ¿Tiene algún sentido haberlo hecho?

Tiene un sentido como reparación de las víctimas del franquismo, hay muchos que aún viven. No se me pasaría por la cabeza plantear en Euskadi por qué ahora dentro de 20 años, o por qué retirarle honores a algunos proetarras en sus pueblos, o por qué poner una placa que recuerde a un guardia civil o a un alcalde socialista al que le pegaron un tiro... De la misma manera que a nadie se le ocurriría eso, le parecería cruel, como a alquien se le puede plantear que miles de víctimas del franquismo no tengan derecho a reparación, ni siquiera derecho a desenterrar sus restos porque no saben donde están. Y en cuanto que muchos viven todavía, esa herida no es que vaya a reabrirse, es que no está cerrada. Es el primer punto clave.

 

 

El segundo elemento del 'por qué ahora' es que necesitábamos normalidad democrática y no podemos tener normalidad democrática si hay vestigios de un dictador genocida. Y tercero, la eterna pregunta. En el pabellón real de la Plaza Mayor hay muchísimos reyes que fueron mucho más cafres y sanguinarios que Franco... yo no sé si la historia ahora les puede juzgar, pero cuando se puso su medallón la sociedad no tenía los valores que la conforman actualmente y en cambio ahora la propia evolución de la historia ha hecho que las sociedades vivan en democracia, tengan una conciencia y una perspectiva de respeto a los derechos humanos. Y eso hace que tengamos que repudiar a personas que, en el siglo pasado, hicieron todo lo posible por no respetar los derechos humanos y porque la democracia no fuera el sistema político que imperase en los estados. Estos son los tres elementos clave.

 

Exhumación de Franco: "Sensación de alivio porque nos sentimos reparados. Y al mismo tiempo con sensación de tristeza porque ha tardado muchísimo"

¿Cómo ha vivido la exhumación de Franco y su salida del Valle de los Caídos?

Con muchísima alegría y sensación de alivio. Alegría porque es una buenísima noticia porque nos hace empezar a ser un país normal en este sentido. Sensación de alivio porque nos sentimos reparados. Y al mismo tiempo con sensación de tristeza porque ha tardado muchísimo. No llego a entender la resistencia de hubo. La transición, como decía Vázquez Montalbán, fue una lucha de debilidades y las fuerzas no dieron para hacer determinadas reivindicaciones en la llegada de la democracia, pero hombre: que después de 16 años de gobierno de Felipe González el PSOE no hubiera pueso en la agenda política avanzar en la recuperación de la memoria...

 

Pensé muchas veces que podíamos fracasar. También por eso intentamos la vía negociada

¿Temió alguna vez que sus acciones judiciales no llegaran a buen puerto, a la retirada de los símbolos que se han quitado?

Sí, sí, sí. Tenía mucha fe en que el camino que habíamos emprendido era el único camino posible que nos iba a llevar a la retirada de los vestigios, pero estar seguro de que era ese no significa que estuviéramos seguros que nos iba a llevar a la meta. Pensé muchas veces que podíamos fracasar. También por eso intentamos la vía negociada. Cuando se inicia el segundo mandato de Mañueco, en minoría, con Ciudadanos, ahí intentamos hasta la extenuación que Cs y PP dieran el paso en clave política porque reconocíamos nuestras propias debilidades y que nos pudieran dar alguna razón de tipo urbanística para mantener el medallón, especialmente el medallón de Franco, que era el más difícil de conseguir. Pero era el único camino, a salvo de que hubiera habido un cambio de gobierno que hubiera tenido coraje, pero desgraciadamente no lo hubo ni ahora lo ha habido.

 

El señor Domingo Benito se ha jugado su patrimonio personal porque podía ser condenado en costas

Y a riesgo de lo personal: esto no lo sabe mucha gente, pero usted y el señor Benito se han jugado mucho.

Sí. Yo menos, porque al fin y al cabo yo lo único que ponía era 'gratis et amore' mi trabajo, pero el señor Domingo Benito se jugaba su patrimonio personal porque podía ser condenado en costas. En este sentido hubo que ser valientes y audaces. IU también participó en el procedimiento de la retirada del medallón y luego no siguió con el de la retirada del escudo en el salón de plenos y otros vestigios. De hecho, queda uno por retirar.

 

La familia tuvo la oportunidad de escucharnos a todos, pero se la hurtó el ayuntamiento: si nos hubiera podido escuchar a nosotros como demandantes, no se habría opuesto a la retirada de la efigie del salón de plenos

Tampoco ha sido fácil la eliminación de la efigie de Franco en el salón de plenos...

El Ayuntamiento, en el procedimiento de la retirada del mural, cuando se obtiene la sentencia del TSJCyL, dice que hay que retirarlo o bien en su totalidad o, acogiendo el argumento del ayuntamiento, que solo en caso que la familia autorice se puede mantener el tríptico alterando la obra con la eliminación de la efigie. Y el ayuntamiento, va, y envenena en la familia para que digan que no se toque, y solo cuando ven que fracasan estrepitosamente en el Supremo, la familia no opone ningún problema. ¿Quién ha malmetido a la familia haciéndoles quedar mal? La familia tuvo la oportunidad de escucharnos a todos, pero se la hurtó el ayuntamiento: si nos hubiera podido escuchar a nosotros como demandantes, no se habría opuesto en ningún momento. Sabemos que Ramón Melero no era un autor franquista. Si la familia nos hubiera oído que la propuesta era quitar solo esa medalla, no hubieran puesto ningún problema. Pero el Ayuntamiento les envenenó.

 

Nunca lo he hecho para mayor gloria personal porque, de ser así, quizás hubiese estado haciéndome el selfie en el salón de plenos: dejé que los selfies se los hicieran otros

¿Ha sido satisfactorio el proceso ahora que está terminado?

Sí, sí. En lo político y lo coletivo la satisfacción es plena porque hemos contribuido a algo que esto era algo bueno. El orgullo por ahí es máximo. En lo personal es una satisfacción tremenda. Pasar por la Plaza Mayor y haber contribuido en positivo a la alteración para bien del momumento... Que no esté Franco gracias, entre otros muchos, a uno mismo, te llena de una satisfacción personal tremenda. Nunca lo he hecho para mayor gloria personal porque, de ser así, quizás hubiese estado haciéndome el selfie en el salón de plenos: dejé que los selfies se los hicieran otros.

 

Eliminados casi todos los símbolos, ¿qué le queda de franquismo a Salamanca?

Mucho, por desgracia. Mucha gente de la sociedad sigue pensando que este proceso era una chorrada, que era innecesario y sigue quedando que ha sido porque los jueces han hecho cumplir una ley que gran parte de los poderes públicos y la sociedad no tienen interiorizada. Desde ese punto de vista ha sido un fracaso. Cuando he estado en política más allá de mi pueblo, siempre dije que queríamos desalojar al PP como singificado de que la sociedad ha cambiado, se ha hecho de izquierdas. En eso hemos fallado. Hemos conseguido la retirada de símbolos, pero a día de hoy basta con sacar el tema en una conversación de amigos y ver cómo la gente se soliviante para comprobar que la desmemoria con el franquismo, la Guerra Civil y la brutal represión están interiorizadas. Es un déficit democrático importantísimo. Que la gente no entienda el grado de represión que hubo nos hace entender que el franquismo sigue muy interiorizado.

 

Mucha gente de la sociedad sigue pensando que este proceso era una chorrada, que era innecesario y sigue quedando que ha sido porque los jueces han hecho cumplir una ley no interiorizada

Lo que realmente hace que la gente se parapete, el último escalón después de la exhumación y encontrar a las víctimas, el que aterra a determinadas partes de la sociedad, es cuando se empiece a saber el papel que jugaron determinadas personas en la represión franquista. Detrás de un cadáver en una fosa común, algún día se va a saber que lo fusilaron porque no se quien lo odiaba y puso como excusa que lo había visto en un mitin de izquierda republicana, cuando lo que querían era expropiarle sus terrenos. En eso hay verdadero pánico. Puede ser muy doloroso.

 

Y, de postre, el estreno de una película nada menos que de Alejandro Amenábar que retratar aquellos días de Franco en Salamanca. ¿La ha visto?

La he visto dos veces.

 

Me ha generado cierta sorpresa que el staff político de la ciudad se ponga en pie en el estreno de la película de Amenábar cuando ha sido gente que se ha resistido a la retirada de los símbolos

¿Qué le ha parecido?

Me parece una muy buena película. Retrata algo que ha ocurrido siempre en los regímenes totalitarios que es que algunas personas, pese a tener las evidencias, se empeñan en ponerse una venda y solo al final cuando le toca en amigos muy íntimos se baja de la burra.

Lo que me ha generado es cierta sorpresa que el staff político de la ciudad se ponga en pie en el estreno de la política cuando ha sido gente que se ha resistido a la retirada de los símbolos y a ser una derecha que haga normal algo que es evidente, que se puede ser muy de derechas, se puede ser muy conservador, pero romper el cordón umbilical con el franquismo, porque no se sienten identificados y no tienen ningún problema en colocar a Franco y el franquismo en el lugar que merece en la historia, que es en el repudio. Me dolió que un Alfonso Fernández Mañueco que no tuvo ningún coraje en un momento clave, porque no solo pudo ser el alcalde que pasara a la historia como el alcalde que retirara el medallón de Franco, sino que un alcalde que por fin rompiera con el franquismo. Me dolió que Mañueco apareciera en los créditos de la película porque me parece que no se lo merecía.