Maye Álvarez, propietaria de un bar salmantino: "Ha llegado un punto en el que no podemos pensar en el futuro"
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Maye Álvarez, propietaria de un bar salmantino: "Ha llegado un punto en el que no podemos pensar en el futuro"

'La Casa de las Pulgas'

Maye Álvarez, propietaria de 'La Casa de las Pulgas' repasa y reflexiona la evolución de su negocio durante el confinamiento y en un supuesto futuro. Además, afirma la falta de ayudas que están recibiendo dentro de la capital salmantina.

Sin duda, uno de los grandes perjudicados, económicamente hablando, como consecuencia del estado de alarma decretado por el Gobierno, es el sector de la hostería. No es fácil ver como tu proyecto, sueño y trabajo se pierde en cuestión de días, sin esperanza en la fecha de regreso a la normalidad. No es fácil tampoco ser además propietaria de un bar, del que dependen familias enteras y del que se espera no regrese en su totalidad hasta diciembre.

 

Maye Álvarez, propietaria de 'La casa de las Pulgas'  es uno de los ejemplos. La incertidumbre y el miedo rondan en su casa, pero en el fondo la presencia de salud en su entorno supera cualquier desdicha económica.

 

"El miedo crece cuando te pones a pensar en cómo será la apertura y en la incertidumbre que rodea a nuestro sector"

"La primera preocupación que se me vino a la cabeza fueron mis empleados y sus familias. En ese sentido estoy contenta y me siento agradecida porque nos han aceptado ya el ERTE, somos de las pocas empresas en Salamanca que podemos decirlo, aunque todavía no se ha llevado a cabo el cobro. Después, piensas en el negocio en sí y en ti; en la renta, los locales...esa fue la principal y primera precaución. Pero claro...el miedo crece cuando te pones a pensar en cómo será la apertura y en la incertidumbre que rodea a todo nuestro sector. La palabra es miedo", asegura.

 

Incertidumbre ante la falta de información: "Es continua y muy grande. Creo que ahora mismo la labor de los medios de comunicación es muy importante, precisamente por el hecho que desde las autoridades políticas no se hace, se desinforma de hecho. No sabemos a que atenernos, porque no tenemos información suficiente".

 

Precisamente, una de las suposiciones que se barajan en el Gobierno es que la hostelería no volverá a la normalidad hasta diciembre, ¿cómo afecta esta posibilidad? "Nosotros nos informamos principalmente por la Asociación de Hostelería, la cual ya nos ha dicho que no abriremos posiblemente hasta julio. Son solo comentarios, pero claro con muchas restricciones. Realmente, nosotros trataremos de cumplirlas todas en el momento en el que se impongan, pero muchas opciones de las que se tantean ahora no son viables. Va a ser muy difícil guardar distancias, porque no solo dependerá de nosotros, sino también del propio cliente. ¿Cómo vamos a comer con mascarillas? Puede ser más sencillo en una terraza, pero en una barra...es casi imposible. En el interior de los establecimientos, a pesar de que tú intentes mantener constantemente la limpieza higiénica es muy difícil ", reconoce.

 

¿Hay un pensamiento común entre los diferentes propietarios? "La verdad es que sí, hemos hecho solicitudes, pedido ayudas...Creo que todo esto al final tiene que unir, todos tenemos los mismos miedos y necesidades, por lo que las peticiones se hacen desde la Asociación de Hostelería la mayoría, según las zonas claro", cuenta.

 

Hablando de ayudas, ¿os sentís respaldados? "Si no me equivoco, ahora mismo lo que creo que se ha aprobado es la excepción del pago de la terraza mientras dure el estado de alarma, porque del resto nos han seguido mandando las facturas de la misma manera. Es la única ayuda que hemos recibido, además de que se aplazarán los pagos, pero claro no son ayudas directas en estos momentos. Ahora mismo, si no te pones de acuerdo con el rentero, tienes que seguir pagando. A día de hoy podemos decir que no hay ayudas de nada, aquí en Salamanca, por ejemplo en Guijuelo se han llevado a cabo muchas ayudas", explica.

 

Sin embargo, no todo es el negocio. "La verdad es que son un montón de emociones encontradas diferentes. He ido pasando por distintas etapas, por un lado como muchos, no esperaba que esto fuera a ser tan grave, después tuve miedo económico por el negocio y a continuación me sentí agradecida por tener salud. Ahora mismo, estoy en la fase de no pensar en el futuro, ha llegado un punto en el que no puedo hacerlo, porque cada vez las cosas se ven más negras, tanto en lo económico como en lo familiar. ¿Cuándo vamos a volver a ver a nuestros seres queridos? Al final...hay cosas que pasan a un segundo plano, porque lo importante es estar bien y tener salud", finaliza.