Más terrazas, bares y restaurantes: Salamanca repite modelo para salir de otra crisis diez años después

Una terraza con distancia de seguridad en la Plaza Mayor. Foto: A. Santana

El Ayuntamiento reserva a la hostelería las medidas más directas de reconstrucción, un sector con miles de empleos al que ya se impulsó en 2011. Se tocan otros 'palos' pero junto a las obras vuelve a ser la piedra angular del plan de recuperación.

La recuperación gira en Salamanca en torno a las terrazas... otra vez. La historia se repite y casi una década después la ciudad vuelve a mirar a sus bares y restaurantes para salir de la crisis, como hizo en 2011. Motivos hay, porque la hostelería es, junto al comercio, el sector que más negocios tiene y más empleo y contratos genera, pero aunque hay otros pilares en el plan de reconstrucción, el apoyo a las terrazas en concreto no varía como ocurrió en la anterior crisis.

 

Para salir de esta, el Ayuntamiento de Salamanca ha volcado muchas de sus medidas en las terrazas. Ante el cierre de bares y restaurantes, se decidió iniciar un plan de expansión para que rebajar la pérdida de aforo por el límite al 50% de sillas y mesas. Se han ampliado los horarios aplicando ya el de verano. Y se ha procedido a bonificar al 99% la tasa de este año, tras haberla congelado durante el confinamiento, con lo que 600 establecimientos que tenían licencia no pagarán tasa, además de los que no tenían y han podido poner mesas altas al permitirse.

 

La lista de medidas incide en favorecer esta actividad para este 2020 y venideros. Y es algo que ya se hizo en el pasado. Durante su primera legislatura como alcalde, y en lo peor de la crisis, Alfonso Fernández Mañueco hizo cambios para favorecer la expansión de las terrazas. Bajo su mandato alcanzaron su número récord actual y también se modificaron las ordenanzas para facilitar su instalación; ahí está el pacto por las terrazas de la Plaza Mayor que permitió una fila más o eliminar la limitación que había de no poder poner terraza si había que cruzar una calle para atenderla.

 

El programa de reconstrucción de Salamanca, un plan de medidas con 28 millones de euros de dotación, tiene otros pilares, y eso no se puede negar. La urbanización del nuevo polígono logístico en Peña Alta, seguir apostando con la transferncia de investigación y conocimiento a la actividad económica o las medidas sociales están ahí, pero las que brillan son las tomadas para terrazas, bares y restaurantes, además de la apuesta por las obras, otro clásico. Se acelerarán concesión de licencias y licitación para seguir adelante con los principales proyectos municipales y que el 'ladrillo' también tire de la recuperación.

 

Sanidad y aparcamiento

Sanitariamente, la alternativa no es mala. El virus ha demostrado contagiar más en interiores, pese a lo cual en fase 2 ya se podrá entrar en bares y salas de restaurantes. No obstante, la medida tiene importantes consecuencias en materia de movilidad y aparcamiento, algo de lo que no andan precisamente sobradas las zonas más afectadas por el paso de las terrazas a la calzada.

 

Las 'terrazas de asfalto' han obligado a liberar 240 plazas de aparcamiento y son especialmente numerosas en los barrios donde el aparcamiento es un bien preciado. Si en el centro para hacerles sitio y que puedan atender se ha habilitado espacio en calles peatonales y de plataforma única, muchas de ellas con poco tráfico y sin plazas de aparcamiento, en los barrios cada sitio es un tesoro.