Más de dos siglos del fiero astado que mató a Juan Gaspar Romero y otras historias toreras en la Plaza Mayor
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Más de dos siglos del fiero astado que mató a Juan Gaspar Romero y otras historias toreras en la Plaza Mayor

La ciudad llegó a amotinarse cuando se anunció la suspensión de los toros en la Plaza Mayor. 

Cuesta recordar un mes de abril en el que cientos de turistas y salmantinos no hayan pasado cada día por la Plaza Mayor, cuesta recordar cuando fue la última vez que dejamos nuestras huellas por una de las joyas arquitectónicas más bellas que existen. Los días raros se han apoderado de nuestra existencia, pero hemos acabado por aceptar esa rareza y convertirla en parte de nosotros. Dos metros de distancia nos separan cada vez que tenemos que pisar la calle, pero la historia de lugares como este nos mantienen más unidos que nunca. 

 

Y es que, todavía no sabemos lo que la crisis se va a llevar por delante, esperamos la colocación de La Mariseca como cada 15 de agosto y las fiestas de septiembre en honor a nuestra Virgen de la Vega... Y toros, ¿habrá toros? La memoria de la plaza, aunque hoy quede diluida forma parte irreversible del pasado de la ciudad.

 

Es por ello, la razón de esta noticia, todos sabemos quién la construyó, cuál es su estilo, qué personalidades están en los medallones... La hemos visto de todos los colores por el Día Mundial del Cáncer, con la badera de España, con una bola de Navidad e incluso con el gran elefante de Miquel Barceló... pero ¿alguien sabe que en más de una ocasión se transformó en plaza de toros? a buen seguro que si, pero no queríamos dejar de recordarlo...

 

Con razón dijo Mesonero Romanos, uno de los grandes autores del Costumbrismo en España del S. XIX que las corridas de toros en nuestra plaza "eran afamadas en extremo, las más concurridas y aparatosas presenciadas en España, aunque entraran en corro las de Madrid, Sevilla y Valencia". 

 

El libro 'Salamanca la Plaza Mayor' de Guzmán Gombau Guerra, añade un caso curioso, concretamente, en 1764, en que "se acordó suspender los festejos por resultar demasiado caros. Pero el cantar de nuestra Sierra, ese que dice 'que si no hay toros, tampoco hay misa', tuvo eco en la capital. Hubo desórdenes y motines que parecían sin solución posible, hasta que se celebraron las corridas de la feria, nada menos que los 7, 9 y 12 de septiembre". 

 

NOTAS TRÁGICAS

Al parecer, la tragedia también se apoderó de la historia taurina de la Plaza Mayor. Cuenta la leyenda, que hubo un toro tan fiero, "que de tal se acreditó matando a ocho personas e hiriendo a muchas. Existe un relato que el padre de don José Somoza hizo a su hijo y éste se refirió a Villar y Macías, quien lo insertó en su 'Historia de Salamanca', sobre la muerte de un hermano Pedro Romero en el ágora. 

 

La tragedia es cierta, pues al parecer existe la partida de defunción de don Juan Gaspar Romero, el día 12 de septiembre de 1808, fecha en la que alternaba con el después tristemente célebre bandido 'Tragabuches'. Pero no parece confirmado que en la misma tarde estuviese allí su hermano. Y si no es así, el relato pierde valor.

 

Porque en él, después de describir la cogida y muerte, se dice que Pedro Romero, apenas vio a su desdichado hermano caer mortalmente herido, se dirige a la barrera y, toma una espada y corre hacia la fiera, sin pedir licencia ni escuchar la súplica de su anciano padre. Cuentan después la estocada segura y firme de Romero que cae sobre la fiera muerta, mientras que el padre eleva los brazos al cielo".

 

FESTIVAL A BENEFICIO DE CRUZ ROJA

Volvemos al pasado con el vídeo de Youtube que se adjunta a esta noticia. Las tomas fueron captadas en el año 1972 por RTVE. Se celebraba una corrida nocturna a beneficio de Cruz Roja, que fue transmitida por Mundo Visión. En ellas podemos disfrutar de un desfile de cuadrillas, en el que figuraban como rejoneador, Álvaro Domeq; y los diestros Gabriel de la Casa, José Falcón y Juan José, quienes recibieron condecoraciones por la entonces presidenta de Cruz Roja, María Luisa Rivero a la que podemos ver con mantilla en los tendidos.

 

 

La ciudad tuvo otras dos plazas: la primera databa de 1840 y se encontraba en el Campo San Francisco; aunque hubo excepciones, una en 1846, para celebrar las bodas de Isabel II, y la otra en la feria de 1863. La segunda se usó entre 1864 y 1892 y estaba cerca de la Puerta Zamora. Fue conocida como plaza de Toros de los Mínimos, fue derribada y los materiales y piedra franca se utilizaron para la construcción de los Hoteles de Mirat que también proyectó Cecilio González Domingo. En 1893 se inauguró la actual plaza de toros de la Glorieta. 

 

 

LA ÚLTIMA VEZ

Para finalizar, en la imagen que podemos ver debajo de estas letras, en el ágora charra se celebraba la Feria Universal Ganadera en el festejo nocturno, el último que se realizó, allá por 1992. Dicha feria era un encuentro festivo en el que se vendía ganado, y el pueblo se divertía en el Real de la Feria. Hemos confinado nuestras vidas y nuestras ganas de todo, hemos relativizado el reloj... pero todavía nos quedan ventanas por donde entran pedazos de vida. El silencio lo que tiene, es que podamos escuchar casi todo. 

 

La Plaza Mayor abarrotada durante una corrida de toros (Foto: Youtube RTVE)