María, una mujer que lucha por no ser una 'sin techo': "Dormía con un cartón por encima y otro por debajo"

María, una de las mujeres que vive en el centro Padre Damián (Foto: T. Navarro)

María es portuguesa pero desde hace dos meses reside en la Casa Padre Damián de Cáritas (Salamanca). Cuenta como va a pasar la Navidad alejada de los suyos. 

Su mirada lo dice todo, a María se le llenan los ojos cada vez que le toca recordar lo duro que le ha golpeado la vida. Ahora, con 62 años, se encuentra viviendo bajo el techo de la Casa Padre Damián de Cáritas (Salamanca). Si un trozo de pan que poderse llevar a la boca, esta portuguesa relata que su estancia en la ciudad le ha hecho tener "un techo donde poder vivir"

 

Asegura que hace años conoció al que tiempo después sería su marido. "Fue en Lugo, yo trabajaba tejiendo bufandas, gorros, guantes... me dijo que quería casarse, era mayor que yo, peri aun así, decidimos contraer matrimonio". Poco después recibió una fatídica noticia, el hombre había fallecido de un infarto al corazón

 

"Me quedé sola", asegura, "al poco tiempo me dijeron que tenía un hijo, yo no lo sabía. Volví a quedarme en la calle porque se quedó con todo el dinero de su padre por lo que tuve que continuar mi vida como pude".

 

 

"Un cartón por encima y otro por debajo", así explica María como soportaba las bajas temperaturas de su nueva casa, la calle. "El frío se metía en los huesos, no tenía otro modo de calentarme", asegura con la voz entrecortada. Las lágrimas no se hacen esperar, "una de las noches a la intemperie, un hombre, creo que también portugués, me pegó una paliza que casi me mata"

 

Tras continuar su vida por España de unas casas de acogida a otras, por fin, ha encontrado un lugar donde, asegura, "me encuentro muy agusto, me tratan muy bien y me han ayudado a poder sobrellevar la tristeza". Cada día se levanta y colabora en las tareas del hogar, "me gusta muchísimo, además yo ya lo sabía hacer". 

 

Encara la Navidad junto con esta nueva familia... aunque no olvida "ni un segundo" a sus seis hijos. "Les echo muchísimo de menos, ellos viven en Portugal y están casados. No sé como puedo hacer para verles, estoy deseando", ahonda entre lágrimas, "una visita", sería suficiente para calmar tanto dolor.