María, una joven con Síndrome de Down: "Sí, tienen prejuicios, me dicen que soy rara, yo les diría que soy normal y corriente"
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María, una joven con Síndrome de Down: "Sí, tienen prejuicios, me dicen que soy rara, yo les diría que soy normal y corriente"

María Sánchez de Lamadrid

Este lunes se celebra el Día Mundial de esta enfermedad.

María Sánchez de Lamadrid, una joven de 20 años con Síndrome de Down, ha afirmado que la gente aún tiene "prejuicios" hacia las personas que nacen con trisomía 21 y a ellos se dirige para decirles que son "normales y corrientes".

 

"Sí, tienen prejuicios. Me miran mal, me dicen que soy rara. Yo les diría que soy normal y corriente", ha subrayado María en una entrevista con Europa Press, con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, que se celebra este lunes 21 de marzo.

 

María vive con sus padres y sus dos hermanos. Es alumna de segundo y último curso de Programas Profesionales en Servicios Administrativos del Centro de Educación Especial María Corredentora y en estos momentos está haciendo las prácticas laborales en un Centro Ocupacional. "Trabajo un montón, pego pegatinas, hago nudos en mochilas. Llevo tres meses y estoy contentísima", asegura la joven que, en el futuro, desearía ser "abogada, peluquera, empresaria y escritora".

 

En su tiempo libre, le gusta "bailar, cantar, hacer coreografías", "ver películas de Netflix" con su familia o salir a cenar, y con sus amigos, que tiene "un montón", le gusta ir "al cine, a discotecas, karaokes y boleras".

 

Respecto a las dificultades que se encuentra en su día a día, María explica que le cuesta "subir escaleras" pero, por lo demás, asegura que lo hace "todo sola", también desplazarse de un lugar a otro "en metro y autobús".

 

Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, que se celebra este lunes, diferentes asociaciones han lanzado campañas de sensibilización y de agradecimiento.

 

Reto de los calcetines desparejados

 

Precisamente, desde el Colegio María Corredentora y la Fundación Garrigou invitan a unirse al reto de los "calcetines desparejados" subiendo a las redes sociales una fotografía con calcetines de distintos colores para celebrar la diversidad.

 

Por su parte, la Fundación Adecco ha lanzado una campaña protagonizada por el primer diplomado europeo con síndrome de Down, Pablo Pineda, que lanza un alegato por la inclusión laboral de las personas con síndrome de Down, ya que actualmente solo trabajan un 7% de ellas. El alegato visibiliza las dificultades que encuentran las personas con síndrome de Down en el mercado laboral y su voluntad de estudiar, trabajar y ser independientes.

 

Gracias a la colaboración de más de 30 empresas y con el importe recaudado de la iniciativa, se apoyará la Cantera de Talentos, una escuela de formación y encuentro social dirigida a mejorar la empleabilidad de las personas con síndrome de Down.

 

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, ha destacado que "a pesar de los importantes avances acontecidos en los últimos años, las personas con discapacidad intelectual, y concretamente aquellas con síndrome de Down, se enfrentan a un doble estigma que merma sustancialmente sus oportunidades de empleo".

 

Talento

 

Para Pablo Pineda es "un gran error desaprovechar el talento de las personas con síndrome de Down". "Podemos aportar gran valor a las empresas, al ver reforzadas habilidades como la empatía, la expresión de las emociones o el optimismo. Es ahí donde hay que poner el foco y no en la capacidad intelectual, ya que ésta no define ni determina nuestro valor profesional", subraya Pineda.

 

Mientras, Down España, que cumple 30 años, ha lanzado la campaña #GraciasPorTanto para rendir un "homenaje" a todos aquellos que, desde "la empatía, respeto y cariño, y sin buscar ningún reconocimiento, ayudan, facilitan y, en definitiva, hacen la vida más bonita a las personas con síndrome de Down".

 

La campaña fue grabada en el Barrio de San Carlos de Cádiz, en el que viven las dos protagonistas. Alba, una joven con síndrome de Down, quería darle las gracias a Rosa, la panadera de su barrio, a quien conoce de toda la vida, por recibirla siempre con una sonrisa, por preocuparse por ella y por su familia, y por ayudarla con las compras.

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