María Caamaño se convierte en el perfecto ejemplo de la Supercopa, lucha e igualdad a través de un balón

El partido comenzo con emoción, inclusión y lucha. Maria Caamaño se convirtió en la protagonista del encuentro a través de un saque de honor que escribía el principio de la final de la Supercopa de España. 

La pequeña María, jugadora prebenjamin del Calvarrasa de Abajo que lucha contra el cáncer infantil, dio el pistoletazo de salida a la final de la Supercopa de España femenina que se dispoutó en el Estadio Helmántico ante más de 9.000 espectadores. 

 

La futbolista, acompañada por sus padres recibió el apoyo de toda la afición y de las jugadoras presentes en el terreno de juego que, además, le regalon a través de sus capitanas, las respectivas camisetas de los equipos. 

 

María representa a niñas, que sueñan con ser futbolistas. Representa la lucha de todos aquellos niños y niñas que luchan cada día por sacar su vida adelante y representa la emoción de una espectadora, de una seguidora del fútbol femenino, que se emociona con la presencia de un evento así en su ciudad, en Salamanca. 

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