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Mapa micológico de Salamanca: dónde encontrar las setas salmantinas con calidad asegurada

La provincia cuenta con 67.000 hectáreas de acotados para recoger setas en montes públicos, donde se da una producción media: está en trámites el primer parque micológico para garantizar hongos de calidad.

Confinados perimetralmente en Castilla y León, con los bares y restaurantes y centros comerciales cerrados y los contagios de Covid al alza, la temporada de setas es una bendición para aquellos que gustan de salir al campo, y puede ser un descubrimiento para los que busquen una actividad al aire libre sin problemas de distancia y con posibilidad legal de librarse de la mascarilla. Este año, además, la provincia estrena temporada con la declaración de un parque micológico en Sierra de Francia, Béjar, Quilamas y Rebollar.

 

La ubicación de un buen lugar para encontrar setas es el secreto que más celosamente guardan los aficionados más avezados y los profesionales, pero sí es posible saber las zonas donde vamos a poder coger ejemplares. El mapa de las setas de Salamanca se divide en siete acotados micológicos en la provincia, de los cuales tres son nuevos de este año. La superficie total es de 67.648,29 hectáreas, de las cuales 9.289,40 ha se han incorporado este año.

 

Ocupan una franja que abarca desde Navasfrías hasta Linares de Riofrío y que entra también en territorio de la provincia de Cáceres. Su nivel de producción actual es medio. Setas de cardo, Boletus edulis y níscalos son las especies que en estos momentos se pueden recolectar en casi todas las áreas productoras de Castilla y León. Además, hay que contar con el importante patrimonio cultural y natural de estas zonas, del que se puede disfrutar a través de los Senderos Micológicos.

 

La información sobre los acotados, la producción y la calidad de los hongos se puede consultar en la web micocyl.es que incluye datos sobre la gestión de los acotados, la obtención de permisos o un mercado para comercializar las setas: es un sector de 65 millones de euros de valor. Los permisos recreativos tienen un coste de 5 euros para el fin de semana, y de entre 5 y 25 euros para la temporada; los permisos profesionales oscilan entre los 10 y los 400 euros.

 

Nuevo parque micológico

El acotado micológico correspondiente a la Sierra de Francia, Béjar, Quilamas y El Rebollar afronta los últimos trámites para constituirse como uno de los primeros parques micológicos de Castilla y León, junto a Montes de Soria, una figura especial contemplada en el Real Decreto Micológico, y que incluye la implicación del sector y una mayor promoción turística de estos bosques productivos. Este parque asciende a 57.216 hectáreas, propiedad de 43 ayuntamientos y dos entidades. Ya está considerado zona Micoturística.

 

Estos cotos micológicos deben invertir en investigación, realizar un plan de gestión y planificar acciones dedicadas al micoturismo y la divulgación de buenas prácticas. También, habilitar espacios para el turismo y el acceso a investigadores y universitarios para desarrollar actuaciones relacionadas con el recurso forestal.

 

La Junta de Castilla y León, tras la declaración de parque, se compromete a aumentar la vigilancia en los montes de los acotados afectados, a una divulgación y colaboración para la promoción turística y al mantenimiento de una web en la que se den a conocer sendos parques y la posibilidad de adquirir los permisos de recolección.

 

La técnico de Micocyl en la provincia de Salamanca, María Hernández, resalta que el Parque Micológico de Salamanca comprende toda la zona sur de la provincia y hará frontera con Ávila, Portugal y Extremadura. “Comprende desde Navasfrías hasta Candelario. Creemos que va a ser un sello de calidad para este territorio micológico. Contar con la figura supone tener una difusión mayor y que aumente el número de micoturistas. Además, contaremos con respaldo para la investigación y promoción”, concluye.

 

Un sector de 65 millones de euros

Se estima que el sector micológico de Castilla y León puede llegar a generar en años buenos hasta 65 millones de euros, de los que el 20% son rentas directas a los recolectores por la compraventa de setas, el 40% valores añadidos por la industria agroalimentaria, el 39% valores añadidos por el micoturismo y el 1% los derechos de propiedad procedentes principalmente del pago de permisos de recolección.