Mañueco y la transparencia: una de cal y muchas de arena

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco. Foto: Teresa Sánchez

Las promesas de transparencia se limitan a emitir los plenos por Internet, mientras numerosos casos de opacidad salpican al equipo de Gobierno: decretos de alcaldía, retraso en la comisión del Grupo SIETE, la memoria de la Policía Local... La oposición lamenta las trabas en el acceso a la información.

"Este Ayuntamiento tiene los cajones limpios y las paredes de cristal, y quien quiera levantar las alfombras, que lo haga". Así empezó Fernández Mañueco su segunda legislatura, con una promesa de transparencia en su discurso de investidura que auguraba grandes cambios, pero que hoy por hoy está lejos de resultar satisfactoria porque son muy escasos los pasos dados en esa dirección. Esta máxima de transparencia ha quedado en entredicho muchas veces en estos meses, la última, al negar al grupo Ganemos el acceso a información de la contabilidad o, al menos, una explicación mejor que la simple negativa.

 

De hecho, a día de hoy solo se le puede apuntar un tanto en su haber en materia de transparencia. La de cal ha sido la transmisión por Internet de los plenos y algunos cambios en su celebración. El Ayuntamiento se ha apresurado a poner los medios para poder emitirlos, obligado por su acuerdo con Ciudadanos para gobernar en minoría, y ya se pueden ver en directo. Eso sí, el resto de cambios en el pleno no han sido tan satisfactorios. El horario ha quedado en tierra de nadie, cambia de 8 a 10 de la mañana, pero sigue sin ser propicio para la asistencia y ha hecho terminar los plenos a horas intempestivas para el seguimiento informativo.

 

El resto de pruebas de transparencia han caído en el lado del debe. En primer lugar, los nombramientos. Fernández Mañueco abrió nada más asumir el cargo la 'oficina de colocación' y ha metido en el Ayuntamiento a exconcejales y familiares de ediles: repite su sobrino, entran los exconcejales Arroita o Gozo Merino, un responsable de Nuevas Generaciones, la mujer del concejal García Carbayo... todo ello por decreto y sin transparencia alguna. Para lo que sí hubo transparencia es para aprobar un cambio en el reglamento que permitiera gastar hasta 400.000 euros más al año en cargos políticos.

 

El de los decretos de alcaldía es uno de los resortes de los que el alcalde se está sirviendo para tomar muchas decisiones, algunas de trámite, pero otras de calado. Ha sido un rodillo de 6.000 decretos promulgados en los últimos meses y con los que ha esquivado su situación de minoría.

 

Además, los decretos de alcaldía siguen sin ser totalmente transparentes. Se ha habilitado un sistema por el que el equipo de Gobierno prepara un resumen cada quince días y lo facilita a los grupos de la oposición; pero el resumen es tan sucinto, una línea, que es imposible saber de qué trata cada decreto... salvo que los pidas, y eso es algo que se suele demorar.

 

Porque la oposición sigue encontrándose con trabas para disponer de determinada documentación. Los asuntos de comisiones siguen llegando con el tiempo justo, y el equipo de Gobierno no ha sido capaz de ser más diligente con los grupos ni siquiera en cuestiones que le interesan, como el pacto por el empleo o la oferta de diálogo para los presupuestos.

 

Esto se ha acentuado especialmente en la comisión de investigación del Grupo SIETE, que lleva más de mes y medio sin reunirse desde su última sesión. Entonces, el equipo de Gobierno se comprometió a facilitar una documentación solicitada por los grupos de la oposición, pero puso muchas trabas: el papeleo había que consultarlo en un lugar determinado, no se podían sacar copias y había que consultarlo bajo vigilancia. Además, se ha tardado bastante en dar respuesta a las demandas de documentación y la comisión ha agotado buena parte de su recorrido obstaculizada.

 

La Policía Local ha sido fuente de otro gran fallo en transparencia: dar una memoria anual con meses de retraso y recortada. La decisión fue de uno de los hombres fuertes de Mañueco, Fernando Rodríguez, nuevo concejal de Policía y que tomó la determinación personal de entregar una memoria de 2014 con 12 páginas, cuando la de 2013 tenía 87... el resultado es que la oposición le ha pedido todo lo que falta. Y ya ha tenido que ofrecer los datos de la grúa, que estaban entre el material oculto. Demasiadas sombras como para poder presumir de transparencia.

Noticias relacionadas