Mañueco y C's mantienen a Salamanca a la cabeza del país en presión fiscal

Los contribuyentes salmantinos sufrirán en 2017, de nuevo, una de las presiones fiscales más altas del país en impuestos como el IBI, el de circulación, la plusvalía o el de construcciones a pesar de la congelación y las limitadas rebajas aprobadas.

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Salamanca ha dado luz verde a las ordenanzas fiscales de 2017, los impuestos que pagarán los salmantinos el próximo año, y para cuya definición el PP ha tenido el apoyo de Ciudadanos merced al acuerdo de investidura que ambos suscribieron para sostener a Alfonso Fernández Mañueco en la alcaldía. Ambos grupos municipales han coincidido en el argumentario para defender unas ordenanzas que presumen de congelación de los grandes impuestos y de pequeñas rebajas de efecto muy selectivo, pero que van a mantener a los contribuyentes de la capital entre los más agobiados. Los pequeños cambios no consiguen ocultar que el consistorio no está dispuesto a renunciar a su elevado nivel de ingresos actual.

 

El motivo es que, con congelación y todo, el Ayuntamiento mantiene algunos de los impuestos más altos de todas las capitales de provincia. Y que sólo las mejoras introducidas a petición de la oposición, como las nuevas tarifas de bus o las bonificaciones en el impuesto de plusvalía, rebajan un poco la presión fiscal. Sin embargo, y aunque el concejal Fernando Rodríguez asegura que Salamanca está "en la zona media" del ranking, hay capítulos en los que ocupa puestos de honor.

 

Así ocurre con el principal impuesto municipal, el IBI, fuente fundamental de ingresos para los municipios. El Ayuntamiento ingresa unos 45 millones de euros por este concepto y se ha negado a renunciar a una parte que ya no le corresponde, el recargo del 10% impuesto por Montoro para financiar a los ayuntamientos y que hace un año que no es obligatorio. Gracias a esta decisión Salamanca se mantendrá en el 'top ten' de las capitales con el IBI más caro: 106 euros de cuota media según el último ranking elaborado por la Comunidad de Madrid. Esto es posible gracias a un gravamen elevado y a la revalorización catastral. Suficiente para ocupar el noveno puesto en presión real a pesar de la congelación.

 

También en puestos de honor está el impuesto de circulación de Salamanca. Está en el sexto escalón del ranking de todas las capitales de provincia con más de 67 euros por un vehículo medio, de 8 a 12 CVF. En realidad, está casi en el podio: San Sebastián se destaca por arriba y el impuesto salmantino de vehículos está a cincuenta céntimos del segundo más caro. A pesar de ello, sólo se han aprobado algunas pequeñas bonificaciones para los vehículos ECO y Cero Emisiones, un cambio escaso con lo ya existente.

 

Lo mismo ocurre con el impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana, conocido como el de la plusvalía, que grava la revalorización de la vivienda. A pesar de que los precios se han desplomado en los últimos tiempos, el consistorio salmantino mantiene el tipo impositivo máximo, el 30%: cobra ese incremento de revalorización pese a que los pisos han bajado de precio y es imposible encontrar propietarios que logran vender ahora por lo que les costó su piso en la 'burbuja inmobiliaria'. Eso mantiene la cuota en 180 euros, en el primer puesto de todas las capitales de provincia ex aequo con 18 municipios.

 

Por último, en el impuesto de construcciones, Salamanca ocupa el noveno escalón según el ranking de la Comunidad de Madrid, en el puesto 36, con más de 225 euros de impuesto para una obra de 6.000 euros. En este impuesto habrá bonificaciones tras aprobarse una propuesta de Ganemos para que se reduzca de manera importante lo que se paga si la obra es para cumplir con la inspección de edificios.

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