Mañueco y Ciudadanos, un pacto a prueba de ninguneo

Suenan cuchillos entre PP y Ciudadanos. O, al menos, eso nos vende el coordinador regional Luis Fuentes, ansioso por demostrar de vez en cuando que la proximidad entre populares y 'naranjas' no es como todos la percibimos: un matrimonio de conveniencia en el que ninguno le exige mucho (ni poco) al otro. Así funciona se ponga como se ponga el portavoz regional. Pero claro, de vez en cuando hay que ponerse digno ya sea en el estrado de Cortes o en algún ayuntamiento, por el qué dirán.

 

Ahora parece que Ciudadanos le quiere mover la silla al alcalde de Burgos, Javier Lacalle, al que encumbraron hace poco más de año y medio desdeñando la posibilidad de un cambio de verdad: pudieron apoyar un pacto entre PSOE y la marca local de Podemos, y no lo hicieron. Pasó en más ayuntamientos, como el de Salamanca, donde siempre hubo excusas para no dar el paso y acabar en el bando previsible, el de rendirse a la querencia natural. De hecho, y con el paso de los meses, cada vez está más claro que si barajaron otra opción fue por el qué dirán.

 

Precisamente por la evidente afinidad, se ve C's en la necesidad de guardar las apariencias con amagos como el de Burgos, pero hay muy poco acero en esta reyerta. Fuentes hace como que manda, pero no es suya la decisión sino de Albert Rivera... y no parece que el presidente de C's vaya a estropear su hoja de ruta con el PP nacional: él también quiere entonar eso de "no nos fiamos del PP, estamos aquí para controlarlos".

 

Es lo mismo que mantiene C's en Salamanca, donde controlan a Fernández Mañueco a base de bien: apoyan sus impuestos y presupuestos, se abstienen cuando mejor le viene al equipo de Gobierno y hasta se comen 'marrones' como el de la plaza de Los Bandos, donde asumirán la comisión para diseñar la reforma de la plaza para evitar que el alcalde se tenga que tragar su propio proyecto. Vamos, un control total, pero ¿de quién sobre quién?

 

Así que Mañueco puede estar muy tranquilo. Da igual si su pacto con Ciudadanos está lleno de medidas que se cumplen por sí solas o que tienen la complicación de un puzzle de dos piezas; da igual si alguna se la salta y acaba pagando un servicio a emprendedores en lugar de incentivar la ventanilla única; da igual cuántas mociones meta en el cajón del olvido; da igual si el diálogo es postureo, ninguneo y desaires. Que no se preocupe porque C's no le va a montar ninguna asonada. Considera Fuentes que Mañueco sí dialoga con los 'naranjas' (a cualquier cosa le llaman diálogo) y ya ha dejado claro que no le van a tocar. No hacía falta que nos lo dijera.