Mañueco apoya la candidatura de León como capital de la gastronomía, título que rechazó para Salamanca

Mañueco y Armisén en Palencia

El Ayuntamiento salmantino figura entre los apoyos que ha conseguido León para ser Capital Española de la Gastronomía en 2018, pese a que el equipo de Gobierno con el apoyo de C's renunciaron a que Salamanca optara a ostentar el título en 2017.

El Ayuntamiento de Salamanca ha protagonizado una insólita maniobra con difícil explicación y con sospechosas vertientes políticas. Se trata del apoyo que, como institución, ha brindado a otro ayuntamiento de capital de provincia, León, para que logre el título de Capital Española de la Gastronomía en 2018. El apoyo no tendría nada de particular si no fuera porque el equipo de Gobierno que lidera Alfonso Fernández Mañueco en Salamanca rechazó en noviembre de 2015 optar a esta capitalidad. Para 'tumbar' la iniciativa del PSOE, el PP tuvo el apoyo de C's que 'compró' los argumentos populares para rechazar de plano presentar candidatura.

 

Sin embargo, menos de dos años después, y según una nota pública del Ayuntamiento de León, la candidatura de la capital leonesa cuenta entre su millar de apoyos con el del Ayuntamiento de Salamanca. No se sabe, no obstante, cómo se ha materializado este apoyo porque no ha habido acuerdo de pleno ni de corporación en este sentido con lo que el respaldo no podría ser institucional. En todo caso, tiene difícil explicación que el consistorio salmantino impulse la carrera de otra capital de provincia, y menos para un asunto que desdeñó en su día: rechazó explícitamente apoyarla en un pleno y desactivó la posibilidad.

 

En octubre de 2015, el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Salamanca, José Luis Mateos, propuso al alcalde presentar la candidatura de Salamanca para convertirse en Capital Española de la Gastronomía en 2017. Lo hizo en una carta en la que pedía al alcalde liderar esta propuesta y le ofrecía esta idea del grupo socialista como proyecto de ciudad, con la máxima lealtad institucional. Mateos explicó en su día que serviría como trampolín previo al Octavo Centenario de la Usal en 2018, que reforzaría las políticas turísticas de la ciudad y que contaba con apoyo de los empresarios. La propuesta se convirtió en una moción al pleno.

 

Sin embargo, muy pocos días después, en el pleno del día 6 de noviembre, el equipo de Gobierno se despachó a gusto contra la propuesta. No sirvieron de nada los argumentos de Mateos, que recordó el impacto de 10 millones de euros que logró Burgos en 2013, cuando Salamanca ya rechazó presentarse, y el hecho de que la capital burgalesa tomara entonces la delantera del turismo regional.

 

El concejal de Turismo, Julio López, fue muy duro en su intervención. Aseguró que lo que se adquiría con este título es una franquicia, que poco tiene que ver como título como el de capital patrimonio de la  Humanidad: “los títulos se ganan, las franquicias se compran”. Que tenía un coste económico elevado de 150.000 euros de canon. Y que Salamanca ya es una capital gastronómica y que “no necesitamos ninguna marca más” y que se pueden hacer actividades sin sumarse a la marca. López, que no vio nunca con buenos ojos la idea por ser una intromisión en sus competencias, considera que apuestas como la expedición a Madrid Fusión o la marca 'Salamanca para comérsela' son suficientes.

 

La sorpresa fue la de Ciudadanos, que no se manifestó en contra... hasta que llegó el pleno. El portavoz de C's, Alejandro González, aseguró que la propuesta “requiere de una importante aportación económica para un año y solo un año”. “Pagar un canon por un sello que podamos utilizar todos los salmantinos un año es insuficiente. Apostamos por la gastronomía, pero sin olvidar las señas de identidad de la gastronomía salmantina”, dijo en una 'compra' de los argumentos del PP. El resultado, voto en contra de los populares y abstención de C's suficiente para descartar la propuesta.