Mañueco, ante la obligación de sacar de la nevera la esperada rebaja del IBI

Alfonso Fernández Mañueco, en su reaparición municipal este martes. Foto: De la Peña

El equipo de Gobierno regresa a la actividad con la exigencia de rebajar el IBI sobre la mesa por parte de su 'socio' C's y del resto de la oposición. El impuesto más caro le saca a los salmantinos más de 45 millones cada año.

El de las ordenanzas fiscales es un acuerdo clave para el gobierno de Fernández Mañueco en Salamanca. El concierto con C's en esta materia le ha permitido gobernar tranquilo y sin desviarse de su hoja de ruta electoral... pero eso ha sido hasta ahora. La negociación de cara a 2018 de los impuestos municipales, y su reflejo en los presupuestos, se presenta como un desafío en el que el alcalde y el PP tengan que dar, este año, su brazo a torcer.

 

De momento, el equipo de Gobierno se ha resistido a afrontar la situación. La petición de C's para el próximo año es clara: rebajar la presión fiscal a los salmantinos, y hacerlo en el impuesto municipal más disparado, el IBI. Se planteó como exigencia a comienzos de verano y la cuestión llega a este día 30 de agosto, regreso de las comisiones informativas, como estaba. En las filas 'naranjas' insisten en que no se bajan de esa petición y anuncian su sorpresa por la falta de negociaciones durante todo un mes.

 

En concreto, piden una rebaja de un millón de euros anual en la carga del impuesto de la contribución urbana y extenderlo a los próximos años. Un pequeño pellizco de los más de 45 millones de euros que se recaudan en este concepto cada año en más de 120.000 recibos. Creen, como el resto de la oposición, que el equipo de Gobierno no puede seguir presumiendo de superávit (12 millones el último ejercicio) y mantener la presión fiscal elevada con un IBI de récord nacional... salvo que la salud de las cuentas municipales no sea tal. PSOE y Ganemos insisten, por su parte, en que el IBI debe dejar de presionar las economías salmantinas y que la vía es convertirlo en más justo.

 

La cuestión es que el PP no quiere bajarse de su promesa de congelación de impuestos y tasas municipales... salvo excepciones como la ciudad deportiva de La Aldehuela, que han subido y rompen con el compromiso de Mañueco para toda la legislatura. Y margen hay, porque en 2019 se amortizarán cuatro millones menos de deuda y sería hora de destinarlo a rebajar el castigo fiscal a los contribuyentes. El acuerdo no parece fácil y es casi imposible que pueda cerrarse antes del próximo pleno, día 7 de septiembre, con lo que se retrasa más de lo acostumbrado: el año pasado C's y PP firmaron en julio y ese mismo mes se aprobaron las ordenanzas. Esta vez tardará más.