Lumbrales se vuelca en el último adiós a Miguel Ángel

Cerca de un millar de personas dieron ayer su último adiós en Lumbrales al cabo del Ejército de Tierra Miguel Ángel Díaz Ruiz, después de fallecer en el trágico accidente que tenía lugar el pasado jueves en la Academia de Hoyos de Manzanares, un dramático suceso que se llevaba a cuatro militares más y dejaba a tres heridos cuando explosionó una mina anticarro que intentaban desactivar.
MIGUEL CORRAL

Después del funeral de Estado celebrado en Madrid a las 13 horas y en el que el Príncipe de Asturias imponía a los fallecidos la Cruz del Mérito Militar y Naval con distintivo amarillo, en torno a las seis y media de la tarde, llegaba a Lumbrales el féretro de Miguel Ángel Díaz donde recibiría cristiana sepultura tras la ceremonia religiosa que tenía lugar en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Tras el coche fúnebre escoltado por varios automóviles de la Guardia Civil, llegaban sus padres, Montse y Miguel, este último aparecía con un semblante más entero aunque no pudo contener el llanto al fundirse en un abrazo con su cuñado Isidro.

Montse, bajaba del coche con el rostro desencajado, ya casi sin lágrimas para llorarle a un hijo que dio su vida por la paz en el mundo.

Mientras el sacerdote iniciaba la ceremonia a las puertas de la iglesia, Sonia, la hermana de Miguel Ángel, apretaba contra su pecho la bandera que defendió su hermano en las distintas misiones de las que formó parte.

Entretanto, Isabel consolaba a su madre Julia, la abuela de Miguel Ángel, en uno de los bancos del templo. Tras la primera parte del funeral, un grupo de guardias civiles ponían sobre sus hombros el ataúd para introducir en la iglesia el féretro del militar.

A su salida, amigos y compañeros de Miguel Ángel se resistieron a que su último adiós fuera en el coche fúnebre, transportando sobre sus hombros el cuerpo sin vida del fallecido hasta el cementerio de la localidad situado a un kilómetro y medio de la iglesia parroquial
Entre los asistentes al acto, cabe destacar las máximas autoridades militares de Salamanca, además del coronel Chamorro de la Guardia Cilvil, actualmente destinado en otra Plaza.

Además, entre los civiles, no faltaron el subdelegado del Gobierno, Jesús Málaga, la consejera de Administración Autonómica, Isabel Alonso, y la presidenta de la Diputación Provincial, Isabel Jiménez, que regresaban de La Fregeneda, así como los componentes de la corporación municipal de Lumbrales.