Los trastornos alimentarios se multiplican durante la pandemia en el hospital: "La detección precoz es lo más importante"
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Los trastornos alimentarios se multiplican durante la pandemia en el hospital: "La detección precoz es lo más importante"

David González Parra, coordinador de la Unidad de Trastornos Alimentarios en el hospital de Salamanca (Foto: T. Navarro)

David González Parra, Coordinador de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, asegura que la detección precoz es lo más "importante" y lanza un mensaje esperanzador: "se puede salir y recuperarse". 

Los trastornos de la conducta alimentaria, que abarcan numerosos problemas como la anorexia, bulimia, trastorno por atracón, etcétera, son muy frecuentes en nuestra sociedad, y afectan sobre todo a mujeres jóvenes (en una proporción de nueve mujeres por cada varón) con un alto nivel de autoexigencia, aunque también cada vez más hombres caen bajo el influjo del culto al cuerpo, y ponen en riesgo su salud con tal de lucir una imagen acorde con los estereotipos que nos venden las películas y la publicidad. 

 

Hablamos con el coordinador de la Unidad de Trastornos Alimentarios en el Complejo Asistencial de Salamanca, David González Parra, sobre la mejor forma de prevenir la aparición de estos trastornos alimentarios, y su tratamiento que, como afirma, es imprescindible que se aborde desde el punto de vista psicológico y nutricional para que sea efectivo.

 

No obstante, y a pesar de tratarse de enfermedades graves que tienen propensión a volverse crónicas, el doctor lanza un mensaje de esperanza porque -asegura- en la actualidad los casos se detectan pronto, y un tratamiento adecuado consigue la recuperación de la mayoría de los pacientes.

 

Nos adentramos en el interior de la Unidad. Al cruzar el umbral de la puerta nos topamos con varios murales a todo color en los que se puede leer: '¿Diosas o marionetas?', 'Víctimas de los estereotipos'... mensajes potentes que no dejan a nadie indiferente... también hay una jaula con mariposas decorando otra de las paredes, "es una forma de liberarse", relata.

 

 

 

Los casos han aumentado en las consultas charras, "estamos viendo un alto porcentaje en gente muy joven, preadolescentes entre 10 y doce años, algo que era excepcional", pero con la pandemia "el confinamiento, aislarlos de su entorno, se les bloqueó completamente de su vida... estuvieron tres meses encerrados con el contacto de las redes sociales, que es un avance importante, pero que ellos han utilizado para ver dietas y ejercicio". 

 

Su mente es vulnerable, "se sienten frágiles, es el caldo de cultivo... ven que la gente hace dietas, no se movían, están en casa... se unieron las piezas del puzle". Las jóvenes llegan a escribir durante sus terapias que se "se sienten vacías, no son capaces de sentir... el no comer o comer mucho es lo que les hace sentir algo, buscan el refugio en ese 'placer'", lamenta. 

 

 

En estos momentos, las consultas de esta Unidad dan servicio a una cartera de 500 pacientes. "Atendemos todos los trastornos alimentarios de todas las edades. Su programa más importante es el de Hospital de Día con unos 8-10 pacientes para respetar las medidas antiCovid, "vienen de lunes a viernes de 09.00 a 18.00 horas". 

 

Son el bloque de contención para todas aquellas personas que se sienten perdidas, "las sostenemos, las ordenamos en ese caos de la obsesión por el peso, imagen, la comida…. Inculcamos hábitos alimentarios con una dieta estructurada y regulada por el equipo de Endocrinología y Nutrición del hospital que es magnífico, hacen aquí cuatro de cinco comidas, la cena y el fin de semana en casa con la familia". 

 

 

Llenan sus vacíos de la mano del Equipo Terapéutico Multidisciplinar. Ente ellos está  Pilar Gómez, la terapeuta ocupacional, Lidia Barrera la Psicóloga Clínica y Laura Hernández la Enfermera Especialista y su equipo de Auxiliares, que les ayudan a trabajar en "soltar" esos vacíos y ocuparlos de forma adecuada. Una vez termina el programa de Día se sigue con las consultas externas, "las acompañamos entre cinco y ocho años. Vienen con 14-15 años y las acompañamos hasta la Universidad y más allá, es cuando salen de la fase de la adolescencia y es cuando esto empieza a estabilizarse".  

 

David González asegura que lo más importante es la detección precoz, "los síntomas más graves son la depresión, la ansiedad, los vómitos, los  atracones y el bajo peso... eso hay que atajarlo lo antes posible porque en esos años si conseguimos controlarlo las posibilidades de éxito son muy altas, si no, el pronóstico se enturbia". 

 

Los datos hablan por sí mismos, y tan solo en junio de 2021 han atendido el mismo número de pacientes que en todo un año, "en total 137 atendidos en este primer semestre, hasta junio". Alejados del ruido hospitalario que ahora acoge nueva infraestructura hospitalaria continúan dando servicio en el Virgen de la Vega, el mensaje es esperanzador: "este es un problema importante pero si se detecta pronto se puede salir y recuperarse".

Comentarios

paciente 30/11/2021 16:29 #1
David y Manuel (endocrino) para mi fuisteis los dos una gran ayuda; Muchísimas gracias a los dos y muy felices fiestas 2021 y muy feliz año2022 para los dos. Un abrazo.

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