Los tics: por qué aparecen y cómo eliminarlos

Niño guiñando un ojo GETTY IMAGES

Suelen avergonzar a las personas que los sufren.

Un tic puede ser casi imperceptible, como guiñar un ojo rápidamente, o más ostensible, como realizar un movimiento brusco con la pierna. Todos tienen, además, algo en común: son involuntarios y repetitivos.

 

Los tics pueden aparecer en situaciones de ansiedad porque "son una respuesta motora de ansiedad", explica a Infosalus la especialista europea en Psicología Cristina Mae Wood. La experta especica que la ansiedad, como cualquier emoción, puede manifestarse en tres niveles: a nivel cognitivo, con, por ejemplo, anticipaciones; a nivel siológico, con sequedad bucal o molestias en el estómago, y con respuestas motoras. Son estas últimas las que interesan en el contexto de los tics e implican "todo lo que se puede observar desde fuera", informa la experta.

 

Aunque los tics pueden ser de nacimiento, normalmente acostumbran a ser adquiridos. Los más usuales, según la especialista en Psicología, son las muecas con la mejilla y guiñar un ojo. "Suelen ser más adquiridos y están relacionados con situaciones de evaluación", puntualiza Wood. "La gente que tiene miedo a la evaluación negativa, por ejemplo, con una fobia social o miedo a hablar en público si anticipa algo negativo, una amenaza a su autoestima, sentirá ansiedad", continúa Wood.

 

Es precisamente la anticipación de la evaluación negativa es la que alimenta esta respuesta. "En los que tienen tics y tienen miedo de que las personas los evalúen negativamente, la frecuencia, la intensidad y la duración de los tics aumenta", aclara la especialista en Psicología.

 

De hecho, "muchas veces son un círculo vicioso", indica Wood. "Cuando se ponen nerviosos y esa persona teme cometer ese acto involuntario, cada vez que se da cuenta de que lo está haciendo se está poniendo más nervioso", matiza la experta. Por el contrario, las personas con tics no suelen manifestarlos en su entorno más cercano.

 

Por otra parte, la experta también alude al fenómeno llamado sesgo interpretativo como factor que favorece la aparición de los tics en las personas que los tienen. Está relacionado con cómo la persona en cuestión procesa la información que le llega. El sesgo interpretativo es, según Wood, "la tendencia a interpretar siempre de forma negativa la información ambigua".

 

Un ejemplo: "Si yo no sé si los demás se están dando cuenta de mi tic o yo no sé lo que están pensando si se dan cuenta de mi tic, en lugar de pensar algo neutro o positivo, pienso algo negativo, como que me van a ver ridícula, que soy tonta o que no soy profesional", clarica la experta.

 

DESVIAR LA ATENCIÓN

Los tics adquiridos se pueden quitar, mientras que los de nacimiento "se pueden intentar reducir". El truco está en aprender a desviar la atención. "Algo básico es enseñar al paciente a dirigir su atención a otra parte, como a salir de sí mismo", apunta la experta.

 

La persona puede centrarse en la conversación, en el paisaje que hay fuera o en lo que va a hacer mañana, enumera Wood. "Si tú diriges tu atención fuera de ti, poco a poco la ansiedad va bajando", añade la experta, que agrega que "la atención es como la gasolina de la ansiedad".

 

"Cuando la persona se da cuenta de que su forma de procesar la información está generando esa respuesta, aprende a reducirlo", zanja Wood.