Los tics nerviosos: qué son y por qué aparecen

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Los tics nerviosos son espasmos, movimientos o sonidos repentinos, bruscos, cortos y repetitivos que no se pueden controlar voluntariamente.

Los trastornos de tics se diferencian por el tipo de tic que está presente (motor o vocal, o una combinación de ambos) y por la duración de los mismos (crónicos o transitorios).

 

En una entrevista con Infosalus, Mayte Orozco Alonso, doctora en Psicología, y profesora en el Máster de Inteligencia Emocional de la UCM y miembro de la sección clínica del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, explica que los más frecuentes (70% de los casos) son los tics motores simples que afectan a los ojos: guiños, parpadeo, abrir los ojos desmesuradamente.

 

En segundo lugar, según indica, se encontrarían los que afectan a la cabeza y a la nariz (26% de los casos): morderse la lengua o los labios, arrugar la nariz, sacar la lengua, lamerse los labios, por ejemplo. "El resto son mucho menos frecuentes, pero también pueden experimentarse en cualquier grupo motor, incluyendo los músculos del diafragma, que pueden contraerse rápidamente y dar lugar a expulsiones sonoras del aire", afirma la especialista.

 

POR QUÉ APARECEN

Orozco precisa que se trata de fenómenos "bastante comunes" en la población general, especialmente en los niños entre los 6 y los 10 años. "En la mayoría de los casos suelen desencadenarse por factores ambientales que provocan una tensión extrema, ya sea por ansiedad o por situaciones particularmente estresantes del entorno, aunque también pueden aparecer por cansancio físico, por agotamiento o falta de sueño. Incluso pueden estar implicados rasgos obsesivo-compulsivos en su aparición. Sin embargo, en el caso del síndrome de Gilles de la Tourette, que es el trastorno por tic más complicado, el origen es genético", subraya la miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

 

Sobre la duración de los tics nerviosos, dice que, en sí mismos, suelen tener una corta duración y suelen remitir espontáneamente. Sin embargo, señala que si se habla del trastorno de tic, habría que diferenciar entre el trastorno de tic persistente (crónico) y el trastorno de tic transitorio. "En el trastorno crónico o persistente, los síntomas (los tics) están presentes durante 1 año o más".

 

Finalmente, Orozco resalta que en la mayor parte de los casos (30-40%) los tics son leves y remiten solos. "Como apenas afectan la vida del sujeto, no hay que preocuparse ni buscar tratamiento. Pero en algunos casos esto no sucede y los tics se mantienen durante más de un año, o van apareciendo otros tics que se suman o sustituyen a los que ya se experimentaban, provocando un intenso malestar o limitaciones importantes en las actividades cotiianas de quien los padece. En esos casos es recomendable consultar a un psicólogo o a un médico que analice las características y las causas de estas alteraciones, para ofrecer un diagnóstico y proponer el tratamiento más adecuado", sentencia la doctora en Psicología.

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