Los 'telefonistas' de Javier Iglesias no hacen rehenes

El PP de Salamanca lleva días llamando por teléfono, uno por uno, a miles de militantes inactivos para empujarles a engrosar con votos la candidatura de Fernández Mañueco. Las conversaciones, bastante incómodas.

El PP de Salamanca, en la figura de su presidente, ha declarado el "apoyo sin fisuras" a la candidatura de Alfonso Fernández Mañueco. Cualquier otra cosa hubiera sido extraña, aunque tampoco pasaba nada por esperar al viernes a conocer la opinión de los militantes, que para eso se les ha pedido. Pero en su lugar, Javier Iglesias ha puesto en marcha toda la maquinaria electoral. Y esa maquinaria se está empleando a fondo... muy a fondo.

 

El PP salmantino ha tirado de su listín telefónico. No son las Páginas Amarillas sino el listado de los 6.500 militantes que tiene. Una lista en la que hay nombres, apellidos, teléfonos, direcciones y todo lo que hay que saber de una persona para buscar ese "apoyo sin fisuras". Esa lista con el censo está ya en manos de aquellos a los que el partido considera como más hábiles en la cuestión electoral, personas destacadas que saben pulsar los resortes una elección tras otra y que están siendo los encargados de hacer cumplir el compromiso del presidente provincial. Casi, a cualquier precio.

 

Este medio ha tenido constancia del tenor de las llamadas que los militantes salmantinos están recibidendo. Militantes, muchas veces, desvinculados del partido: de los 6.500 oficiales poco más de mil pagan habitualmente la cuota de 18 euros/año. Los que están al día son los activos, muchos de ellos cargos instituciones y orgánicos, más apegados y a los que no ha hecho falta llamar. Las llamadas van para esos más de 5.000. Para esos, los 'telefonistas' de Javier Iglesias están reservando su tono más exigente.

 

En las conversaciones, los interlocutores del aparato no se limitan a preguntar a quienes hay al otro lado del teléfono sobre si piensan ir o no a votar. Lo que piden es saber si el militante de turno ya se ha inscrito para participar, a pesar de que hay que estar al día de cuotas (cinco años por 18 euros); si el militante muestra reticencias, el interrogatorio se vuelve más áspero y se le piden explicaciones: no valen excusas sobre situaciones familiares o similares. Los 'telefonistas' sólo quieren que se vaya a votar el viernes.

 

Las llamadas están causando cierta incomodidad entre los simpatizantes populares. "Me he sentido casi acosado", dice una de las 'víctimas', sorprendida por la movilización para el "apoyo sin fisuras". "Saben quién eres y donde vives", relata otro caso de militante que ya no lo quiere ser. Una presión que puede dar sus frutos este viernes a Fernández Mañueco.