Los técnicos piden a la propiedad recuperar los elementos icónicos del hotel Universal en su rehabilitación

El edificio del Hotel Universal, con su aspecto actual.

Dan cuatro meses a la promotora que tiene la propiedad para presentar un proyecto definitivo tras analizar el proyecto básico para el que ha pedido licencia.

La comisión informativa de Fomento del Ayuntamiento de Salamanca ha analizado este martes la concesión de la licencia de rehabilitacion del hotel Universal, una actuación que debe acabar con el abandono en el que se encuentra desde hace más de una década un edificio noble que, además, está en pleno 'cogollo' del casco histórico de Salamanca. La decisión sobre el proyecto y las licencias es, no obstante, cosa del teniente de alcalde García Carbayo, a pesar de lo cual el asunto ha pasado por comisión informativa.

 

El trámite, como ya informó TRIBUNA, consiste en aprobar el proyecto inicial de rehabilitación y conceder la consiguiente licencia urbanística. Es sólo el primer paso, porque ahora la propiedad, la promotora Palco3, tendrá que asumir las recomendaciones de la comisión técnico artística con respecto a las prioridades de esta rehabilitación. Está claro que lo primero es evitar que el edificio se caiga, algo no improbable por su alto nivel de deterioro; de eso debe ocuparse, en parte, la actuación que tiene prevista el Ayuntamiento de Salamanca.

 

Pero para la rehabilitación que pretende Palco3 los técnicos quieren algo más. En concreto, han solicitado a la promotora que se atienda la recuperación de los elementos más singulares de la construcción. El histórico edificio lleva declarado ruina oficial desde 2007 y desde 1997 se habían producido denuncias previas por el desprendimiento de elementos de su fachada. En todo este tiempo de dejadez se han perdido su espectacular escalera, por ejemplo, o el lucernario y se ha pedido que se atienda en la medida de lo posible su recuperación.

 

En diciembre de 2003, cuatro años antes del hundimiento que provocó su declaración de ruina, una inspección desde la vía pública y desde una escala de bomberos ya avisaba del avanzado estado de deterioro, que había ido a más. El resultado, una cubierta parcialmente hundida, marquesina oxidada, moho en la piedra y deterioro de la fachada... la falta de mantenimiento ha dejado paso libre al agua que ha deteriorado la estructura y su interior. Así se describía entonces:

 

"La espléndida escalera del hotel se encuentra muy deteriorada al caer las aguas sobre ella, pues el gran lucernario existente apenas cuenta con la tercera parte de sus vidrios en buen estado; a esto hay que unir los daños generalizados en muchas partes del edificio provocados por la entrada de palomas y sus consabidas defecaciones. Los olores, a pesar de la «notable» ventilación, se hacen casi insoportables pues se suman a dichas defecaciones el olor de la madera en descomposición, los numerosos colchones y sofás del hotel, muchos empapados, la acumulación de revistas y períodicos también empapados, el agua estancada en lonas de plástico colocadas en el piso y en falsos techos par intentar evitar que el agua llegue a plantas inferiores y las defecaciones de animales domésticos (dos perros y un gato) en pasillos que se acumulan a lo largo de los años".

 

De todas formas, el arreglo del edificio todavía va a tener que esperar un poco más. La propiedad tiene cuatro meses para entregar un nuevo proyecto con las sugerencias que se le han hecho; con frecuencia, Palco3 ha estirado los plazos hasta lo imposible, con la connivencia del Ayuntamiento de Salamanca, que también se ha tomado su tiempo para requerirle documentación o actuaciones: le dio hasta cinco años para una serie de trámites para acabar por no arreglar el edificio.