Los seis etarras a los que Santi Potros deja atrás en la cárcel de Topas

La cárcel salmantina sigue siendo uno de los destinos con más presos de la banda: los primeros llegaron al estrenarse el penal. Arrospide llevaba siete años. Le fue a recoger su segunda mujer.

La cárcel salmantina ha sido uno de los centros penitenciarios que, desde hace décadas, ha acogido a más presos de ETA. Cuando en 1995 se estrenó la macrocárcel para sustituir al viejo penal salmantino y al de Zamora, ingresaron en ella 130 primeros internos procedentes de la prisión de Salamanca y 215 de la de Zamora, donde había habido etarras y miembros del GRAPO internos. Este lunes son uno menos tras la salida de Santi Potros.

 

Tras la salida este domingo del histórico dirigente son media docena los miembros de la banda terrorista ETA que permanecen en el penal salmantino. En total, el número de encarcelados en España por pertenecer a esta agrupación o cometer delitos vinculados a esta asciende en la actualidad a las 225 personas y es uno de los más bajos de su historia.

 

Según las asociaciones de familiares y allegados de los presos, y una vez Santi Arrospide Sarasola, Santi 'Potros', está fuera, se trata de, Juan Manuel Inziarte Gallardo, Gorka Lupiañez Mintegi, Xabier Ugarte Villar, Gregorio Vicario Setien, Josune Arriaga Martinez e Iñaki Etxeberria Martin. Este último tenía pendiente un traslado por enfermedad desde 2014.

 

Arrospide es uno de los dirigentes de ETA con más crímenes a sus espaldas. Los atentados de la Republicana Dominicana de Madrid, en el que fallecieron 12 guardias civiles en 1986, o los casi 800 años por ordenar el atentado de Hipercor en Barcelona en 1987, en el que murieron 21 personas, así lo confirman. Pero también es un histórico repudiado por la banda tras años en los que amagó con un posible arrepentimiento.

 

Su detención en Anglet  en 1987 propició la posterior detención de unos 200 integrantes de ETA, uno de los mayores golpes a la banda, gracias a la documentación que guardaba sobre domicilios y paradero de buena parte de los etarras en activo. Encarcelado en Zuera, sus flirteos con un posible arrepentimiento le llevaron a adoptar la vía Nanclares, el acercamiento a la cárcel vitoriana. Como no se concretó, fue trasladado a Topas hace siete años. A su salida, que esperaba desde julio, le esperaba su segunda mujer, con la que llegó a casarse en la cárcel salmantina a finales de 2016.

 

En 2011 el centro penitenciario de Salamanca llegó a albergar a 16 presos de ETA cuando eran más de 500 en cárceles españolas. Todavía hoy son un colectivo porcentualmente importante en la cárcel salmantina que tiene ahora el número más bajo de presos de los últimos años, con poco más de 700.

 

Desde 2012, el ritmo de etarras que salen de prisión supera al de los que ingresan como consecuencia de operaciones policiales, sin olvidar el efecto de la derogación de la doctrina Parot en 2013 que, en poco más de dos meses, supuso la excarcelación de 63 presos de la banda terrorista. Los que a día de cumplen condena están distribuidos en 44 cárceles españolas y una veintena francesas. En Castilla y León hay 20 según datos de finales de 2017.