Los salmantinos siguen pagando plusvalías a pesar de la sentencia de nulidad del impuesto

Oficina del OAGER en la plaza de la Libertad.

El alcalde asegura que no subirá los impuestos a pesar de que la decisión del Constitucional puede paralizar los ingresos por la plusvalía, el segundo tributo más importante del municipio. Y asegura que en el futuro no se girará la liquidación, aunque a día de hoy los salmantinos siguen pagando plusvalías.

La resolución del TC anulando el actual diseño del impuesto de plusvalía puede poner en jaque los ingresos de muchos ayuntamientos, también del de Salamanca, que tienen en este tributo uno de los más rentables para las arcas municipales. En total, y durante 2016, se recaudaron 9,1 millones por este concepto y su protagonismo en los ingresos del municipio ha sido creciente porque el Ayuntamiento sigue cargando con un 30% operaciones que, muchas veces, han sido poco rentables por la burbuja inmobiliaria.

 

El alcalde de Salamanca ha recordado que el consistorio salmantino envió la documentación a quienes ya habían hecho la liquidación para informar de que se paralizaba la prescripción, con lo cual se podrá reclamar su devolución en un futuro; otra cosa es que prospere, porque la plusvalía se ha cobrado en virtud de su actual definición. Y ha asegurado que para los que se verán afectados en un futuro no se girará la liquidación, aunque a día de hoy se siguen liquidando y pagando plusvalías en Salamanca.

 

De hecho, para aquellos que estén en trámites de venta y se enfrenten a esta situación, los expertos recomiendan pagar el impuesto y luego reclamar la devolución para evitar posibles recargos por intereses o multas.

 

De momento, la plusvalía sigue como está a la espera de que se redacte una nueva ley que deje de cobrarla por el incremento de valor catastral de los terrenos e introduzca en su lugar la revalorización obtenida en una transacción imobiliaria. Hasta 4.000 propietarios de toda Salamanca están a la espera de estos cambios para revisar operaciones ya hechas.

 

El problema es que el ayuntamiento no tiene en cuenta si se ha producido o no un incremento en el valor del inmueble. Simplemente se limita a tomar como base el valor catastral del suelo que siempre se sube y lo multiplica por un coeficiente en función del número de años que se haya tenido ese bien en propiedad y, además, por un tipo impositivo (en Salamanca, del 30%) que viene contemplado en la ordenanza municipal del ayuntamiento en cuestión.  Por eso el impuesto sale a pagar.

 

Por su parte, el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha garantizado que no subirá impuesto tras la decisión del Tribunal Constitucional de anular la plusvalía si las viviendas se venden con pérdidas. "No vamos a tener la tentación de subir impuestos", ha aseverado. Un compromiso que se daba por descontado porque PP y su socio preferente C's se han obligado a mantener congelados los impuestos hasta 2019, con lo que no cabía una subida fuera por el motivo que fuera.

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