Los salmantinos olvidados: 529 años de la expulsión de los últimos judíos de la ciudad
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Los salmantinos olvidados: 529 años de la expulsión de los últimos judíos de la ciudad

Facultad de Matemáticas, levantada sobre una de las sinagogas de Salamanca.

La comunidad hebrea de Salamanca llegó a contar con tres sinagogas, con comercios de todo tipo y con la protección ocasional de personajes ilustres como reyes, obispos o rectores. 

Tal día como hoy hace 529 años los últimos judíos salmantinos abandonaron su ciudad para siempre. El 10 de agosto de 1492 expiró el plazo dado por los Reyes Católicos a los hebreos para que se convirtiesen al cristianismo o abandonasen sus reinos. La orden se promulgó en marzo y debía estar cumplida el 1 de agosto, pero se concedieron 10 días más de plazo. El 10 de agosto, los últimos sefardíes dejaron atras siglos de historia. 

 

Las juderías más recordadas de España estuvieron en Segovia, Toledo o Béjar, entre otras localidades, pero Salamanca no fue menos. Nuestra ciudad también tuvo una comunidad de creyentes judíos, que llegó a contar con tres sinagogas (la Vieja, la Nueva y la Menor) una casa del estudio y negocios propios de todo tipo, como carnicerías, bodegas o comercios artesanos.

 

De acuerdo a la información recopilada sobre los sefardíes por el Centro de Documentación y Estudios Moisés de León, hay referencias a la comunidad hebrea de Salamanca desde 1169, dado que los judíos acaudalados "extendieron una valiosa ayuda económica al rey Fernando II de León, en su guerra contra Castilla". El monarca les recompensaría al año siguiente otorgándoles un fuero que les colocaba en igualdad de derechos y deberes con los cristianos.  

 

Durante mucho tiempo los judíos salmantinos gozaron de la protección de la Corona y del cabildo de la Catedral, explican en el Centro de Documentación. También mantuvieron contacto con la Universidad. Uno de los hebreos más prominentes de Salamanca, el matemático y astrónomo del siglo XV Abraham Zacut, da hoy nombre a la biblioteca de Ciencias de la Universidad. El profesor de matemáticas José Ángel Domínguez escribe en su blog que "la condición de judío de Zacut le impidió integrarse el estudio salmantino, pero sí que encontró a sus puertas quien le amparara, como Gonzalo Pérez de Vivero, rector y obispo de Salamanca". 

 

El vínculo entre la comunidad judía y la Universidad sigue vivo, aunque sea de forma tangencial. "La judería ocupaba el sur de la ciudad, siendo su calle principal lo que hoy es la calle Libreros, y en el siglo XIII llegó a contar con tres sinagogas, una de ellas situada precisamente en lo que hoy es el edificio del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Salamanca", recoge el profesor Domínguez. Como detalle curioso, en el interior de la Facultad de Matemáticas hay una placa escrita en hebreo y español con el salmo "Esta es la puerta de Dios, por ella entrarán los justos".

 

Sin embargo, los roces se agravaron con los años: a finales del siglo XIV constan "persecuciones constantes" y hostigamientos desde el poder religioso. El obispo Juan, por ejemplo, ocupó la Sinagoga Vieja de la ciudad "de manera inesperada y sin ningún tipo de comunicación a la comunidad hebrea". En 1413 el Rey Juan II donó a la Universidad la Casa del Estudio judaica, ubicada en la actual calle Libreros y hoy convertida en Rectorado porque "los judíos de la dicha ciudad eran tornados y convertidos a la fe católica, tanto que no había en ella salvo muy pocos judíos", según recoge el Centro de Documentación y Estudios Moisés de León de los archivos originales. En cuanto a Abraham Zacut, se marchó de la ciudad en 1485, tres años después de la muerte de su protector.

 

La situación en el siglo XV era muy complicada en todas las ciudades españolas y el decreto de los Reyes Católicos fue la puntilla para una comunidad tan salmantina como la de los cristianos. Sus edificios fueron reconvertidos y su memoria prácticamente ignorada, aunque aún hay huellas dispersas por la ciudad que merece la pena recordar.