Los planes de seguridad vial de Mañueco olvidan la endémica doble fila escolar

El estacionamiento sin control a la puerta de los colegios campa a sus anchas gracias a la permisividad municipal: es un peligro manifiesto para alumnos y peatones. No se ponen medios para vigilar el tráfico en los colegios y el Ayuntamiento evita multar o concienciar a los que aparcan mal.

El Ayuntamiento de Salamanca ha dado a conocer el contenido de lo que denomina pacto por la seguridad vial, un compendio de medidas que abundan en ideas ya conocidas y que, según confiesa el equipo de Gobierno, no están basadas en nuevos informes o trabajos: no pasan de ser propuestas bienintencionadas sin mucha base técnica. Entre otras ideas está poner radares y destinar su recaudación a la investigación. Con todo, se ha olvidado de uno de los grandes problemas del tráfico y la seguridad vial en el centro, aunque la oposición todavía lo puede poner sobre la mesa en la negociación: la doble fila escolar.

 

Se trata de una práctica habitual, peligrosa y tolerada por el Ayuntamiento, que hace años que tiró la toalla en esta cuestión. Nunca se han destinado los medios necesarios para organizar el tráfico en los entornos de los colegios de la capital a pesar del riesgo manifiesto que supone la concentración de vehículos mal estacionados y su interacción con los alumnos y peatones en general. A determinadas horas, calles como el paseo de Canalejas o la Gran Vía son pasto de la doble fila escolar ante la ausencia total de agentes de la Policía Local, a los que sus mandos se conforman con rotar por algunos colegios, dejando muchos sin cobertura.

 

La DGT recomienda prohibir el estacionamiento frente a los colegios a la hora de la entrada y la salida, limitar a 30 km/hora las calles de acceso y que la policía regule el tráfico cerca de los colegios. Además, Tráfico recomienda eliminar la fase ámbar de los semáforos para reducir el riesgo de atropellos por cruzar mal o cuando un vehículo apura y se lo salta, y también aceras amplias y sin obstáculos, que no siempre existen, y de las que sí se ha acordado el consistorio para sus planes futuros.

 

Recomendaciones que el Ayuntamiento, responsable del tráfico en Salamanca, incumple de manera sistemática y en varios puntos de la ciudad. Eso, a pesar de haber aprobado una moción para instaurar caminos escolares seguros, a instancias del grupo Ciudadanos. Salió adelante el pasado octubre, pero ni eso ni los muchos años que lo lleva pidiendo el PSOE han servido para trabajar en ello.

 

 

NI UNA SOLA MEDIDA CONTRA LA DOBLE FILA

 

Ahora el equipo de Gobierno lo incluye en su pacto por la seguridad vial, pero al tiempo se sigue permitiendo la doble fila escolar, la antítesis de lo que suponen los caminos escolares seguros. Lo peor es que en ese mismo pacto por la seguridad vial en el tráfico no hay ni una sola referencia a la doble fila. A día de hoy, el Ayuntamiento está dispuesto a seguir tolerándola, sin llevar a cabo medida alguna para su control.

 

Coches sobre la acera a pocos metros de un centro escolar en Canalejas.

 

En la actualidad no se multa prácticamente nunca a pesar de las escenas que se ven: coches sobre la acera, largas filas de vehículos ocupando un carril entero metros y metros, otros aparcados en las esquinas, sobre pasos de peatones, cortando toda visibilidad... ese es el pan nuestro de cada día en los principales colegios de Canalejas o Gran Vía. Las patrullas se reparten aleatoriamente por los colegios, sin un criterio claro, pero pasan semanas sin visitar algunos. El aparcamiento irregular provoca problemas de tráfico, además de situaciones de riesgo.

 

 

CONCIENCIACIÓN Y MULTAS

 

El Ayuntamiento no parece dispuesto a hacer nada de lo que se ha empezado a hacer en algunas ciudades. Hace unas semanas, Valladolid anunciaba una campaña para concienciar contra la doble fila escolar que incluía recomendaciones a los conductores, pero también multas; como Salamanca, había dejado de sancionar este comportamiento hasta que ha sido insostenible.

 

Además, También se pueden poner aparcamientos para que los padres dejen a los niños a una distancia prudencial. No hay casi ninguno, salvo en el parque Picasso para un colegio cercano.