Los partos prematuros pueden vincularse a cambios en las bacterias vaginales de las madres

Embarazada

Científicos del Imperial College de Londres (Reino Unido) han descubierto que algunos cambios en las comunidades microbianas que viven en el aparato reproductivo de las mujeres embarazadas podrían servir para detectar el riesgo de dar a luz de forma prematura.
 

El estudio, cuyos resultados publica la revista 'BMC Medicine', ha mostrado que algunos cambios sutiles en las bacterias presentes en la vagina de la madre están fuertemente asociados con una mayor probabilidad de que el bebé nazca antes de la semana 37 de gestación.

 

Durante el embarazo, los bebés están protegidos dentro del líquido amniótico hasta que la bolsa circundante se rompe como parte del proceso normal de parto, lo que se conoce como haber roto aguas. Sin embargo, cuando esto sucede antes de la semana 37 el bebé tiene un mayor riesgo de infección a medida que las bacterias vaginales se extienden hacia la placenta y el útero, lo que hace que las mujeres sean tratadas con antibióticos por vía intravenosa para minimizar ese riesgo.

 

En su trabajo, los investigadores evaluaron el impacto de esa ruptura prematura de la bolsa para ver cómo afecta a la microbiota vaginal el uso de antibióticos, tomando muestras en diferentes momentos del embarazo para poder identificar el tipo de bacterias presentes y estudiar posibles cambios.

 

En total se extrajeron muestras de un grupo de 250 mujeres embarazadas, con y sin factores de riesgo para dar a luz de forma prematura, y de ellas 27 dieron a luz antes de las 37 semanas de gestación. Asimismo, también recolectaron muestras de un segundo grupo más pequeño de 87 mujeres que se presentaron en el hospital de urgencias con una ruptura prematura de la bolsa.

 

Investigaciones previas han demostrado que en el transcurso del embarazo la diversidad de las bacterias que colonizan la vagina disminuye y predominan las de la familia del 'Lactobacillus', que se encuentra en otras partes del cuerpo como el intestino o la boca.

 

En este caso, el análisis de las muestras extraídas reveló que la ruptura prematura de la bolsa se asoció con un cambio en la microbiota, con una menor presencia de 'Lactobacillus' y un aumento de otros tipos, algunos potencialmente dañinos como el 'Staphylococcus' y el 'Streptococcus'.

 

El equipo también analizó muestras del pequeño grupo de mujeres con ruptura prematura antes y después del tratamiento antibiótico preventivo con eritromicina oral, cuatro veces al día durante 10 días.

 

DEPENDE DE LA PRESENCIA DEL 'LACTOBACILLUS' ANTES DE TRATAR

 

En aquellas en las que las comunidades bacterianas tenían una mayor presencia de 'Lactobacillus' antes del tratamiento, los antibióticos dieron como resultado una disminución de esta familia en favor de una mayor diversidad. Sin embargo, en aquellas mujeres con menos 'Lactobacillus' al empezar, el tratamiento fue beneficioso en algunos, reduciendo la cantidad de bacterias potencialmente dañinas también.

 

El estudio también reveló asociaciones entre determinadas bacterias vaginales y un mayor riesgo de sepsis neonatal tras el parto. Mientras que en las madres de bebés sanos predominaban las 'Lactobacillus', cuando se produjo una sepsis había una mayor diversidad bacteriana, con la presencia de 'Streptococcus' y 'E. coli'.

 

"Este estudio es uno de los primeros en mostrar que alrededor de la mitad de las mujeres embarazadas pueden tener una microbiota vaginal desequilibrada antes de la ruptura prematura, proporcionando una mayor evidencia del papel de las bacterias en algunos partos prematuros", ha destacado David McIntyre, uno de los autores del estudio.

 

No obstante, admiten que se necesitan más estudios para evaluar las pautas clínicas actuales para las mujeres con una ruptura prematura y el desarrollo de alternativas terapéuticas para estas mujeres, como el uso de antibióticos más selectivos.