Los nuevos parques de Salamanca, sin una sola sombra

Varios de los flamantes nuevos parques estrenados en los últimos años carecen de zonas de sombra imprescindibles para poder disfrutarlos. La tendencia de eliminar árboles o plantar ejemplares de escaso porte convierte zonas infantiles y deportivas en hornos.

En los últimos años se ha actuado en varios parques de la ciudad o se han realizado nuevos espacios. Se trata de los de La Alamedilla, profundamente reformado, el nuevo parque de Nebrija, las mejoras en el de Jesuitas, la mejora de la plaza de Colón, la reforma de Villar y Macías, la conversión de la plaza de Baleares en parque y la reforma completa del parque de Garrido. Sin embargo, a buena parte de estas actuaciones les falta algo fundamental en un parque, y que se ha puesto de manifiesto con crudeza en plena ola de calor: sombras. Varios de ellos carecen de la más mínima protección y, en muchos casos, se ha procedido a rebajar la densidad de la vegetación que da cobijo del sol y refresca el ambiente. Algo contradictorio en la ciudad "para las personas", lema habitual del alcalde.

 

El Ayuntamiento ha invertido una importante cantidad en la reforma y creación de nuevos parques. En la gran mayoría de casos la mejora ha sido evidente: nada tiene que ver lo que había en la plaza de Baleares con lo que hay ahora. Sin embargo, fallan en lo esencial de un parque. Con menos árboles, carecen de sombras y protección, y también de la frescura que da la vegetación. La limitación del arbolado ha sido una constante en muchas actuaciones del consistorio, que prefiere 'sembrar' de cemento y granito allí donde tiene ocasión.

 

El caso más crudo es el parque de Nebrija, estrenado a toda prisa a finales de la pasada legislatura. Entonces, se abrió en plazo electoral con una fiesta organizada por el Ayuntamiento aunque estaba sin terminar: en varias zonas el césped no había crecido. El parque incorporaba un auditorio al aire libre, con escenario cubierto, para mil personas, zonas infantiles, carril bici y otros equipamientos en total 28.000 metros... a pleno sol. Como se puede ver, a día de hoy carece de una sola sombra bajo la que protegerse. El motivo, que la vegetación prevista se limita a árboles de bajo porte, los 'arbolitos' tan habituales en los proyectos del Ayuntamiento.

 

No le va a la zaga el nuevo parque de Garrido. Tras dos años y medio en obras, ya está abierto y ha mejorado notablemente con respecto a lo que había... lo que no quiere decir que esté perfecto: se ha convertido en un parque 'duro'. Cuando se levantó el anterior parque, la empresa concesionaria guardó los árboles originales, que se han vuelto a plantar. Sin embargo, están muy podados y no proyectan sombras todavía; tampoco les ayudan los 'arbolitos' que, de nuevo, se han escogido para poder anunciar que hay un 14% más de ejemplares... que no dan ninguna sombra. Pasar un rato en su nueva fuente lúdica, en la zona de juegos infantiles o en la nueva pista deportiva ha sido imposible estos días de tanto calor por la falta de sombras.

 

Se ha creado también un nuevo parque en lo que era la plaza de Baleares, que ha experimentado una mejora exponencial, incluida nueva zona para perros. Pero de nuevo le falla la vegetación. Está toda situada en el perímetro y el centro del parque carece por completo de árboles que puedan dar alguna sombra, lo que limita su uso.

 

Es lo mismo que, parcialmente, ocurre en el parque de Villar y Macías. Hace unos meses que se reformó la zona de juegos, pero se han cometido los mismos errores. Parte de los equipamientos están totalmente expuestos al sol, algo incomprensible porque en el mismo parque hay ejemplos de cómo hacerlo bien: otra de las zonas infantiles tiene un árbol en el centro. Al menos, en este caso existe una estructura paralela que da sombra.

 

Hay otros ejemplos de cómo hacerlo bien. Es el caso de la plaza de Colón, que ha logrado conservar su esencia a pesar de la incorporación de un parque infantil y aparatos biosaludables que se le han puesto. Ambas zonas cuentan con un tupido arbolado en consonacia con el resto del parque que, a buen seguro, mejora su agrado de uso.

 

 

MENOS VEGETACIÓN

 

El Ayuntamiento ha actuado también en dos parques emblemáticos, con desigual resultado. En La Alamedilla se llevó a cabo una profunda reforma en la que, de paso, se procedió a reducir la densidad de la vegetación... que es suficiente en casi todos los puntos, aunque no en todos. La fuente lúdica está muy desguarnecida, pero al menos el parque infantil sí tiene árboles suficientes.

 

La última actuación ha sido en el parque de Jesuitas. El tradicional pulmón verde de la ciudad se ha librado del 'clareo' al que el consistorio somete a buena parte de los espacios públicos que ha creado en los últimos años. Mantiene su frondosa vegetación que lo hace tan agradable.

 

No han corrido la misma suerte plazas del centro como la de Santa Eulalia, que tiene sólo una franja de árboles realmente útiles. O en general las calles que se han peatonalizado, con la sola presencia de algunos grandes maceteros o de pequeños ejemplares que a duras penas sobreviven a los coches y los gamberros: no hay más que comprobar la desaparición de los arbolitos que se pusieron en Pozo Amarillo.

 

 

Y LOS QUE VIENEN

 

Está en proceso de consulta y es probable que cambie bastante, pero el proyecto para reformar la plaza de Los Bandos abunda en los mismos errores cometidos en varios parques, y casi extensivos al resto de la ciudad. Los diseños que mostró el alcalde antes de tener que renunciar a 'su' parque cambiaban los árboles actuales por los pequeños "arbolitos" que él mismo dijo se iban a plantar.