Los lobos ‘zamoranos’ de Robledo atraen a más de 60.000 visitantes

El flamante Centro del Lobo de Zamora se convierte en un gran atractivo turístico y supera durante el puente de agosto los 60.000 asistentes desde que abrió hace menos de dos años. Sus lobos en libertad son el gran atractivo.

Son muchos los que apuestan por una convivencia con el lobo como una de las maneras de gestionar la compatibilidad de su preservación con las actividades humanas, que en los últimos años tanta polémica ha generado por el choque con los intereses legítimos de los ganaderos y las pérdidas por los ataques a ganado.

 

Esa corriente de convivencia se ejemplifica en lugares como el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León, en Robledo, que se ha convertido en uno de los grandes atractivos naturales de Zamora y también de la comunidad. Durante el pasado puente de agosto, el centro ha superado la cifra de los 60.000 visitantes cuando han pasado menos de dos años (octubre de 2015) desde que abrió sus puertas, un número importante que pocos centros de interpretación alcanzan y que confirma que el lobo vivo tiene un gran potencial turístico.

 

Y es que el gran atractivo de este centro es poder ver en vivo, y a sólo unos metros, a un animal mítico como el lobo ibérico. El centro fue levantado con una importante inversión de la Junta de Castilla y León en el municipio zamorano de Robledo, cerca de Puebla de Sanabria. Cuenta con varias salas que abordan desde todos los puntos de vista la realidad del lobo. Nos narra su historia y, muy especialmente, su presencia en tierras zamoranas como la sierra de La Culebra, uno de los pocos sitios de España en los que siempre hubo lobos, incluso cuando en los años ’70 del siglo pasado estuvo al borde de la extinción por la actuación de alimañeros y furtivos.

 

 

En el centro podemos disfrutar también de las tradiciones, costumbres e incluso ropas en torno a este feroz depredador que, durante siglos, le fraguaron en las comarcas zamoranas una leyenda y hasta un folclore acorde a su mito.

 

Pero lo que realmente diferencia a este centro de otros es la posibilidad de ver lobos auténticos y vivos. A día de hoy, cuenta con siete ejemplares adultos y un lobato, todos ‘bautizados’ por su propio nombre y que viven en semilibertad en una amplia porción de sierra, donde encuentran inalterado su hábitat zamorano más propio: arbolado, rocas y monte bajo son el escenario. Son ejemplares socializados, pero que conservan su naturaleza: al poco del estreno del centro se conoció el ataque de uno de ellos a su cuidador. Se hacen con ellos sesiones de manejo, a base de alimentación, para que toleren la presencia humana.

 

 

Eso permite que sus cuidadores los puedan acercar a una zona con miradores desde los que, bien ocultos, los visitantes pueden verlos a unos pocos metros, guardando silencio. Sólo así es posible observar de tan cerca a una especie esquiva con el ser humano. En la naturaleza es prácticamente imposible que se dejen ver y las decenas de manadas que hay en Castilla y León a día de hoy nos detectan mucho antes de que les podamos llegar a ver. Huellas, heces o pequeños rastros del lobo son por sí solos un ‘botín’ satisfactorio si salimos a ‘buscarlo’. Algunas empresas organizan un turismo de lobo con avistamientos en los que la simple espera de su presencia ya es emocionante.

 

Sin embargo, e incluso en cautividad y asimilados a la presencia humana, sus evoluciones infunden respeto y estos lobos ‘zamoranos’ no han perdido su profunda mirada. Se trata de ejemplares nacidos en cautividad en otros centros de España y traídos a Robledo, pero que conservan los roles y comportamientos propios de la manada. Entre ellos, pequeños milagros como el de ‘Robledo’, el primer lobo nacido en cautividad en el centro y que nació con una cojera que se lo hubiera puesto muy difícil en la naturaleza; o ‘Brasas’, una loba rescatada por los bomberos tras el grave incendio de Castrocontrigo hace unos años, con importantes quemaduras, pero a la que los veterinarios del centro están logrando rehabilitar.

 

Durante el pasado puente de agosto han tenido muchas visitas de enamorados de la naturaleza o simples turistas que se desvían de toda ruta para acudir hasta la sierra de La Culebra a verlos en lo que empieza a ser un fenómeno a la altura de otros enclaves de naturaleza de Castilla y León. Más de 60.000 visitas lo avalan.