Los jóvenes salmantinos le dan la espalda al plan de Garantía Juvenil

Sólo un millar se apuntan al sistema de Garantía Juvenil después de más de dos años, un tercio de los parados menores de 25 años y una ínfima parte de los salmantinos de entre 16 y 29 años.

Los intentos del Gobierno por reducir la escandalosa cifra de paro juvenil siguen sin dar resultado. Y parece que no hay nada que motive a los jóvenes a buscar una oportunidad en la economía local. Ni siquiera un programa europeo con más de 2.300 millones de euros para gastar en orientación y programas de formación para el empleo de una importante parte de la sociedad al margen de los estudios y del trabajo y que sufre tasas de paro superiores al 60% en algunos casos.

 

Así como los datos del paro registrado y de la encuesta de población activa son positivos en términos globales, el desempleo sigue cebándose con los menores de 30 años de manera escandalosa. Según el último dato de la EPA, el paro entre los menores de 20 años supera el 66%, el de los menores de 25 supera el 42%: es más del triple y más del doble, respectivamente, que la tasa de paro media. En Salamanca ocurre algo parecido, porque la tasa de paro está todavía rozando el 25% de la población activa y el éxodo juvenil parece imparable.

 

En este panorama, los datos que está cosechando el Sistema Nacional de Garantía Juvenil constituyen un fracaso de grandes dimensiones. Creado en diciembre de 2014, la idea era atraer a hasta 1,2 millones de jóvenes que sólo tenían que registrarse en la página web de la Garantía Juvenil para beneficiarse de programas que les ayuden a entrar en el mercado laboral. El  objetivo declarado era "alcanzar la inserción y mantenimiento en el mercado laboral, con un empleo de calidad, de los jóvenes mayores de 16 años y menores de 30 no ocupados ni integrados en los sistemas de formación o educación". Sin embargo, el público objetivo le ha dado la espalda al plan.

 

Según los últimos datos, poco más de 244.000 jóvenes menores de 30 años han solicitado inscribirse y algo más de 219.000 están efectivamente inscritos en toda España. En el caso de Salamanca, sólo 1.037 jóvenes han llevado a cabo su inscripción desde que en diciembre de 2014 arrancó el programa. Son menos de 40 al mes de media, y eso que el ritmo se ha incrementado en los últimos meses al ampliar la edad de menores de 25 a menores de 30.

 

Eso supone que sólo una ínfima parte de los jóvenes salmantinos parados están dispuestos a apuntarse para que les orienten en su formación y en la búsqueda de trabajo. Según los datos del INE, en toda la provincia están empadronados un total de 47.146 jóvenes de entre 16 y 29 años, la población a la que está dirigida la Garantía Juvenil. Y en las listas de desempleados hay 2.892 parados menores de 25 años. En conclusión, una mínima parte de los jóvenes y sólo un tercio de los que sufren el paro juvenil en Salamanca han optado por buscar ayuda en el sistema de Garantía Juvenil.

 

 

LLEGAN CAMBIOS

 

Esta situación genera preocupación, no sólo en el Gobierno, sino también en las administraciones locales: tanto las comunidades como los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes son parte del sistema y reciben fondos. La vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, Rosa Valdeón, ha reconocido algunas "dificultades" en toda España para llegar a los jóvenes, pero ha defendido la iniciativa y ha apostado por buscar fórmulas que permitan una mayor difusión de la misma y fomentar "más posibilidades de desarrollo".

 

Esta percepción es generalizada. Hace unas semanas, la Comisión de Empleo del Congreso aprobó una iniciativa conjunta de PSOE, Podemos y Coalición Canaria para exigir al Gobierno que revise la Garantía Juvenil en aras a mejorar su funcionamiento, incluyendo un plan de "desprecarización" e incrementando sus recursos. En concreto, la iniciativa pasa por pedir al Gobierno que revise la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven "reorientando" la Garantía Juvenil.

 

Entre otras, las formaciones políticas ya señalan aspectos como la necesidad de desarrollar campañas de comunicación "más eficaces" para dar a conocer la iniciativa entre la población juvenil, dotarla de mecanismos de control de calidad del empleo y de un plan de desprecarización, y establecer medidas de creación de puestos de trabajo de calidad. Además, la Cámara Baja cree que es necesario corregir los registros para garantizar que cualquier joven puede acceder de forma ágil y sencilla, e incrementar la dotación presupuestaria de la Garantía.