Los inspectores de sanidad se encierran en la sede de la Junta hartos de la discriminación con los médicos

Veterinarios, enfermeros, farmacéuticos y médicos de la administración regional piden mejoras en su carrera laboral y en sus remuneraciones, y anuncian que pernoctarán en la sede central de la Junta en Salamanca hasta que lo consigan.

Un grupo de seis de los 250 inspectores de sanidad que trabajan en Salamanca se ha encerrado este lunes en la sede central de la Junta de Castilla y León para que la administración regional les escuche y se siente a negociar con ellos una mejora de sus condiciones laborales. Las exigencias, que no son sólo económicas, pasan fundamentalmente por equipararles a los otros trabajadores sanitarios, los que atienden a pacientes, de los que les separa según ellos un abismo en condiciones. Para que ese abismo se reduzca, han plantado sus sacos de dormir y pancartas con sus peticiones y no piensan salir de su encierro si no hay un compromiso de la Junta para reunirse a negociar.

 

Los profesionales de la inspección sanitaria son los veterinarios, enfermeros, farmacéuticos y médicos de la administración regional, un cuerpo que también se dedica a la sanidad, pero que parte de unas condiciones y un reconocimiento laboral muy diferente. Como han explicado a TRIBUNA algunos de los concentrados a primera hora de esta tarde, la única diferencia "es que nosotros no tenemos pacientes", pero que también trabajan en aspectos de la salud como las inspecciones sanitarias de instalaciones ganaderas o del ciclo del agua, fundamentales para el bienestar.

 

Foto: EP

 

Los concentrados han explicado a este medio las diferencias con respecto a los profesionales médicos. Por un lado está la carrera laboral, que ellos tienen congelada porque sólo tienen reconocido un nivel laboral y no hay posibilidad alguna de mejorarla; además, hace años que no hay oposiciones, una cuarta parte de ellos es interino y no puede acceder a plazas fijas, y tampoco se les reconoce la experiencia de cara a concursos de oposición. Y por otro están las condiciones económicas, que se resumen en remuneraciones hasta 6.000 euros por debajo ya que está en un nivel salarial 22 de la administración.

 

En Salamanca son unos 250 los trabajadores en huelga, unos 2.600 en toda la Comunidad, y se van a mantener movilizados al menos los próximo quince días durante los que pernoctarán en el ESAUM. Para ello, han hecho turnos para mantenerse encerrados en la sede de la Junta y, si no consiguen que la administración se siente con ellos para negociar la mejora de sus condiciones, algo que según ellos se ha negado a hacer la Junta. Si no lo consiguen, no descartan pasar a acciones de más calado como una huelga total de sus servicios.

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