Los hosteleros plantean una quinta fila de terraza en la Plaza Mayor, mesas atendidas y estudiar los conciertos
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Los hosteleros plantean una quinta fila de terraza en la Plaza Mayor, mesas atendidas y estudiar los conciertos

Los establecimientos de la Plaza Mayor tienen que acordar el reparto de mesas y sillas y quieren poder poner alguna fila más ante la reducción del espacio por la entrada de nuevos establecimientos.

Una terraza de la Plaza Mayor, con sus cuatro filas.

En las próximas semanas, hosteleros y Ayuntamiento de Salamanca tendrán que sentarse para redactar las nuevas 'normas' de la Plaza Mayor, una vez que el actual pacto expira el 31 de diciembre de este año tras cinco años de vigencia. El final de su vigencia y una sentencia judicial contraria obligan a revisar el acuerdo por el que los establecimientos y el consistorio marcaron las pautas para la explotación de las terrazas de la plaza, y también de la calle la Rúa. Parecía que el marco regulador para esta calle podría ser más conflictivo, pero las peticiones que apuntan los hosteleros también apuntan a un cambio sustancial... si el Ayuntamiento lo permite.

 

La Asociación de Hostelería ha auspiciado durante la semana pasada reuniones con los establecimientos de la Plaza Mayor y de la calle Rúa Mayor para empezar a analizar la situación de ambos enclaves. Se trata solo de los primeros encuentros, pero en el caso de la plaza los empresarios tienen claras algunas cuestiones que han salido en las primeras conversaciones: habrá que ver cuáles de ellas fructifican.

 

Según hosteleros de la Plaza consultados por TRIBUNA, se han puesto sobre la mesa varias peticiones. En primer lugar, dotar a las terrazas de la plaza de una quinta fila. Según las fuentes consultadas, sería solo en algunas zonas para compensar espacios de paso.  Hay que recordar que, con el actual acuerdo, se concedió la cuarta fila de manera generalizada: hasta hace algo más de cinco años solo se podían poner sillas y mesas hasta la línea roja marcada por el pavimento en el interior de la Plaza. Con aquel acuerdo, esa frontera se superó.  Y una quinta fila obligaría a retocar los pasillos de acceso y llevaría sillas y mesas más al interior; también afectaría a la circulación del carga y descarga y a la instalación de la Feria del Libro.

 

Además, los hosteleros quieren que se sea riguroso con la calidad en las terrazas de la Plaza Mayor. Según las fuentes consultadas, el servicio en las terrazas debe estar atendido en aras de preservar la imagen y categoría del lugar. Esto es algo que, señalan, se respeta en todos los establecimientos tradicionales, pero que no es así en una de las terrazas más recientes. Los hosteleros quieren que se obligue a atender las terrazas, que no sean un mero lugar para sentarse.

 

Los hosteleros también quieren tratar el delicado asunto de los conciertos en la Plaza Mayor. Como ha ocurrido en los últimos tres años, este septiembre los establecimientos tendrán que retirar sillas y mesas de sus terrazas para, al menos, tres conciertos, los más multitudinarios; y podrían ser más en función de la afluencia a otras tres fechas. Los hosteleros entienden que es necesario marcar medidas de seguridad, pero también querrían ver algún gesto municipal para limitar conciertos. Esto es algo que, hoy por hoy, parece imposible porque no se van a reducir los conciertos gratuitos de la Plaza Mayor, y tampoco hay alternativas para llevarse los grandes recitales.

 

Además de estas peticiones, hay que abordar el asunto del reparto del derecho a terraza. Hasta ahora, había locales que no tenían derecho a poner sillas y mesas porque no estaban abiertos ni eran de hostelería cuando se firmó el actual pacto. Eso ha sido  objeto de sentencia en contra, igual que la duración del acuerdo, que fue de cinco años y no debería pasar de 2-3. Pero hay locales ya consolidades que tendrían derecho a su espacio de sillas y mesas. También se esperan futuras incorporaciones como un restaurante de comida rápida de una conocida hamburguesera que va a abrir en la Plaza Mayor y tiene derecho a veladores. Eso obligará a repartir el espacio y reducirá el que han disfrutado algunos establecimientos que ocupaban metros de locales cerrados o sin actividad hostelera.