Los embalses de Salamanca encaran el verano en sequía y a menos de la mitad de su capacidad total

Embalse de Santa Teresa,  este mes de junio de 2019. Foto: F. Oliva

Las reservas de agua está al límite del mínimo seguro para la época que se avecina. El volumen de Almendra y Santa Teresa, los dos vitales para abastecimiento humano y riego, está muy lejos de lo habitual.

Las reservas de agua de Salamanca van a encarar su época más complicada en una de las peores de los últimos años. Y aunque las necesidades básicas están aseguradas, la falta de lluvias y la mayor demanda de agua van a llevar el sistema cerca de su límite seguro cuando acabe el verano. Así se desprende de los datos sobre el volumen de agua que acumulan actualmente los embalses de la provincia.

 

La Confederación Hidrográfica del Duero ofrece datos de siete embalses: Santa Teresa, Almendra, Águeda e Irueña entre los que tienen el suministro o el riego como usos, y Aldeadávila, Saucelle y Villagonzalo, destinados fundamentalmente a la producción eléctrica. Entre todos suman más de 3.500 hectómetros cúbicos de capacidad y, a fecha de 28 de junio, acumulan unos 1.780 hectómetros cúbicos. Es decir, están a la mitad de su capacidad.

 

Repasando uno por uno los embalses, todos los que tienen entre sus funciones el abastecimiento humano y/o el riego están por debajo de su nivel de hace un año, y por debajo de la media de los diez últimos años. De los 3.300 hm3 que suman acumulan ahora menos de la mitad, 1.500. Por contra, los que están destinados principalmente a producción eléctrica están cerca de su máxima capacidad o incluso al 100%, la tónica habitual de todos los años.

 

Analizando los destinados al abastecimiento humano y al riego, el más grande y en peor situación es el de Almendra. Con más de 8.000 hectáreas y sus 2.648 hm3 de volumen máximo, es el más grande de Castilla y León y el tercero con mayor capacidad del país. Es fundamental para Salamanca. A día de hoy, está al 42% de su capacidad con 1.115 hm3. Está lejos de los 1.800 hm3 y 67% de volumen de hace un año, y también por debajo de su nivel medio de la última década: a estas alturas de año lo normal es que tenga más de 2.000 hm3 y esté cerca del 80%. Este embalse suele dejarse unos 500 hectómetros cúbicos al término del verano.

 

También está en una situación muy ajustada el embalse de Santa Teresa. Destinado a abastecimiento y riego, y también a generación eléctrica, es el segundo más grande de la provincia con 496 hm3 de capacidad máxima. A finales de junio está en un 65% de su capacidad, 325 hm3, casi el mínimo del año en puertas cuando el verano solo ha hecho que empezar. Lo normal es que tenga mucho más: el año pasado estaba al 90% (470 hm3) y la media de la última década es del 81% (405 hm3).

 

Los dos más pequeños, Águeda e Irueña, no están en mejores condiciones. Águeda está al 40% con 8,80 hm3, cuando lo habitual es que llegue a estas alturas del año al 71% con el doble, 15 hm3 de sus 22 de capacidad total. Eso sí, el año pasado estaba peor: al 22% y solo 3 hm3. Irueña está al 44% con menos de 50 hm3, cuando el año pasado tenía 90 hm3 a estas alturas y la media de la década supera los 70 hm3.

 

En cuanto a los embalses destinados a producción eléctrica, Aldeadávila está al 97%, Saucelle roza el mismo nivel y Villagonzalo se encuentra al 100%. Es su situación habitual y tienen asegurada agua para sus usos.