Los diez bares más clásicos y añejos de Valladolid
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Los diez bares más clásicos y añejos de Valladolid

Imagen interior del bar 'El Largo Adiós'. VALLISOLETVM

La ciudad alberga negocios con auténtico encanto, impasibles al paso del tiempo, y que la mayoría de vallisoletanos tienen siempre en mente para un café o una caña. Los enumeramos

Siglos y siglos de historia alberga Valladolid, y bien se sabe que hay algo inherente a toda ciudad como son los bares y restaurantes. Pequeños reductos, espacios para el encuentro y lugares para el encuentro, las anécdotas y las conversaciones. En definitiva, pequeños grandes locales que acaban en la memoria de los vallisoletanos y que terminan por formar una parte importante de nuestra vida.

 

El paso del coronavirus no ha ayudado. Cierres de muchos espacios de hostelería que sumaban, literalmente, décadas de vida en la ciudad y que han terminado por sucumbir. Pero siempre quedan los irreductibles, esos bares y restaurantes que salen rápidamente en cualquier conversación en la Plaza Mayor, en la de Portugalete o en Fuente Dorada para ir a tomar algo. Intentamos enumerar algunos de los más clásicos.

 

EL MINUTO

A la entrada de la calle Macías Picavea, junto a la Catedral, uno de los bares con más encanto y con toque antiguo de la ciudad. ¿Quién no se ha tomado un desayuno a primera hora de la mañana o un café para afrontar la tarde con más energías? Según la página web Vallisoletvm El Minuto tendría sus inicios en el siglo XIX, al menos el primero de los tres locales que ocupó en el mismo barrio, y el cartel antiguo de la entrada así lo atestigua. Uno de los clásicos con sus sillas de madera y su barra nada más entrar a la derecha.

 

EL LARGO ADIÓS

No demasiado lejos, en la calle Arribas enfrente de la Catedral, se encuentra otro antiguo ‘vecino’ como es El Largo Adiós, también conocido por los más habituales como El Cafetín. Otro bar de corte clásico, antiguo, de los de café con un amigo delante, ya sea en su habitual terraza o en el interior. Muchos recuerdan el atentado que sufrió el establecimiento en el 1981, cuando varios jóvenes entraron y abrieron fuego tratando de intimidar al dueño, de ideología revolucionaria, y a sus clientes. Pero anécdotas aparte, El Largo Adiós siempre es una buena alternativa para compadrear con amigos, independientemente de la edad que se tenga.

 

LES PAUL

Este espacio, situado en la calle Empecinado, se define a sí mismo como “rock and blues bar”, y no hay más que entrar para comprobarlo. La decoración impacta nada más hacerlo, con carteles, fotografías y elementos musicales por doquier, además de una llamativa barra en el centro del bar que le da un curioso toque. Habitualmente transitado por amantes de las notas, los instrumentos y los conciertos, un buen lugar donde tomar una copa o una buena cerveza con buena música de fondo.

 

EL TÍO MOLONIO

Y de bar musical a espacio habitual de conciertos (todo esto antes de la pandemia). En la calle de los Alamillos, junto a la Facultad de Medicina, El Tío Molonio es un bar por el que han pasado grupos de todo calibre y es un fijo de todo amante de la música… y las cervezas. Las largas escaleras de la entrada son un viejo recuerdo –y a veces malo si uno lleva unas copas de más-. Un recomendable y que hay que visitar al menos una vez en la vida en Valladolid.

 

CASA TINO

Junto a la Plaza Mayor, en la calle Manzana, había un clásico de los huevos, torreznos y las patatas como era Casa Tino, pero hace un par de años, en 2018, tuvieron que trasladarse a la calle Alarcón por problemas estructurales del edificio en el que trabajaban. Pese al movimiento, siguen atendiendo con una amabilidad digna de mención. Casi 30 años de historia, conserva un punto tradicional con un encanto que no se encuentra en cualquier sitio.

 

VINOS MERINOS

Mucha persona joven que lea este establecimiento pensará inevitablemente en el local de la calle Macías Picavea, más dedicado a la fiesta nocturna, pero en este caso queremos hacer referencia al clásico. Podemos encontrar el Antiguo Merino, en la calle Leopoldo Cano, o el Vinos Merino de la calle Conde de Ribadeo. Impresionante arroz con bogavante, reconocido a nivel nacional, pulpo, carnes… Una sorpresa para quienes se dejan engañar por su antiguo aspecto.

 

CAFÉ BAR TEATRO

Otro lugar de Valladolid que, aunque a día de hoy haya perdido parte de su actividad de hace unos años, sigue siendo un sitio para visitar por su decoración musical. Y es que hace no tantos años los conciertos eran la especialidad de este bar en la calle Cánovas del Castillo. ‘Hueso’, el camarero y propietario, es bien conocido dentro del mundo hostelero y sigue siendo un lugar al que merece la pena ir por el encanto y por los viejos tiempos.

 

MESÓN DON ENRIQUE

¿Es usted de los que prefiere el buen comer? El Mesón Don Enrique, en la calle Paraíso, es un imprescindible de los pinchos y de las tapas, impasible al paso del tiempo en Valladolid. Pulpo, oreja, mejillones, lechazo… un toque castizo castellano muy reconocible y que todo buen vallisoletano, y aquel que venga de fuera, reconoce enseguida. Recomendado para comidas o cenas de varias personas.

 

PEDRO BAR

Un bar con la barra siempre llena de tapas, gildas, raciones en la calle Felipe II, pero con un claro campeón como es la tortilla con alioli. Otro impertérrito al paso del tiempo en Valladolid y que los cercanos saben apreciar. Perfecto para picar algo, con un trato cercano y con muy buenas críticas de todo aquel que pasa por este mítico bar.

 

EL FAROLITO

Renovado en los últimos años, la intención antes de que reventara la pandemia era expandirse a dos locales cercanos a su habitual en la esquina entre la calle Cascajares y Núñez de Arce. Más propio para una caña, un vino, un café o una copa, el ambiente creado de manera reciente es espectacular y no hay nada como pasar por al lado para comprobar que merece la pena. En todo el centro de Valladolid, el que no se ha tomado algo allí no es consciente de lo que se pierde.

 

Pero seguro que nos hemos dejado por el camino decenas y decenas de bares y restaurantes añejos de Valladolid. ¿Cuáles le vienen a la mente?