Los buses metropolitanos tendrán que parar los motores si se detienen más de cinco minutos

Bus del servicio metropolitano en la parada de Gran Vía.

El Ayuntamiento obligará a los buses que conectan con el alfoz a apagar sus motores si van a estar detenidos más de cinco minutos en una parada. La Policía Local vigilará el cumplimiento que estará marcado por la correspondiente señalización.

El Ayuntamiento de Salamanca obligará a la empresa que gestiona las líneas del bus metropolitano a que sus vehículos apaguen sus motores cuando vayan a estar parados más de cinco minutos en una parada. Esta es la solución que, por el momento, el consistorio ha decidido adoptar para cumplir con una exigencia del Procurador del Común, que ha dado la razón a los vecinos de la Gran Vía que se han quejado del ruido y los humos que genera la detención, muy prolongada, de los buses cuando proceden a la regulación de horarios.

 

La medida la ha anunciado el equipo de Gobierno en el pleno a pregunta del concejal del PSOE, Arturo Santos. Sin embargo, no es la deseable ni la prevista, porque el propio Ayuntamiento contempla en su plan de movilidad el traslado de las paradas de las distintas líneas del bus metropolitano de Gran Vía a Canalejas y la calle Alamedilla. El consistorio se ha puesto en contacto con la empresa concesionaria del servicio para pedirle información sobre las paradas y tiempos de detención, pero ya le ha comunicado también que deben parar los motores si van a estar detenidos en una misma parada más de cinco minutos. Además, la Policía Local controlará que así sea y se señalizará la obligación.

 

Estos cambios en las normas de estacionamiento de los vehículos del bus metropolitano no se pueden demorar porque el Procurador del Común ha fallado en su contra y le insta a tomar medidas. La reubicación de las paradas del bus metropolitano viene dada por las molestias que generan estos vehículos.

 

Los buses que hacen el servicio de conexión entre la capital y las principales localidades del alfoz no funcionan como el servicio urbano, que llega, recoge y deja viajeros en cada parada y continúa inmediatamente, sin tiempos muertos en ningún momento. En su lugar, el metropolitano tiene prolongadas detenciones en su parada principal, la de Gran Vía, para hacer la regulación de horarios. Esto genera ruidos y molestias a los vecinos porque durante ese período de regulación el bus está parado durante muchos minutos con los motores en marcha, motivo por el cual se planteó su traslado: los ruidos y la contaminación han generado quejas de los vecinos, a la altura de Gran Vía 57.

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