Los antiguos terrenos del MercaSalamanca pierden 35 millones de euros de valor en ocho años

Un informe califica de "preocupante" la situación de MercaSalamanca por culpa del erróneo plan para trasladarse de instalaciones. Los antiguos terrenos, que llegaron a valorarse en 40 millones, están ahora cuantificado en sólo cinco millones. La sociedad tiene un pasivo de 22,5 millones y tiene que ser sustentada por el Ayuntamiento.

El escándalo del exconsejero Pablo González, el millón de euros que debe un grupo de empresarios, la ruina de su explotación, una venta de terrenos que podría ser invalidada... los problemas crecen y crecen en MercaSalamanca, que ha cerrado 2016 un año más con serios problemas que mantienen en vilo su viabilidad hasta el punto de que un informe interno califica su situación de "preocupante" si hace un par de años era sólo "inquietante". La lista de conflictos es grande y afectan a prácticamente todos los aspectos de su funcionamiento, pero empieza por el 'agujero' que le ha hecho la imposibilidad de vender unos terrenos en un 'pelotazo' fallido.

 

Cuando en 2009 se trasladó a sus nuevas instalaciones, el Ayuntamiento de Salamanca (máximo accionista) valoró los terrenos de MercaSalamanca en cerca de 40 millones de euros. Sin embargo, y aunque estuvo a punto de cerrarse una operación, no se hizo y la crisis inmobiliaria ha convertido la venta de los terrenos en una quimera. Su valoración fue bajando y en el plan de saneamiento que hubo que hacer en 2011 ya se quedó en 16 millones de euros. Hasta hace poco la valoración que se hacía era de 6,6 millones de euros, pero este año el informe interno sobre la sociedad valora los terrenos sin vender en 5 millones de euros 'pelaos'.

 

El resultado es un pasivo financiero de 22,5 millones de euros que tiene en vilo el futuro de la sociedad. Según el informe interno, su situación es "preocupante" porque mantiene esta importante deuda a la que, de momento, puede hacer frente porque el Ayuntamiento de Salamanca hace importantes aportaciones anuales de capital, que complementa el otro accionista mayoristario, la sociedad estatal Mercasa: se lo reparten a razón de más de un milón de euros al año. Entre 2016 y 2025 está previsto que se amplie capital por 7,4 millones de euros, ampliación que 'obligatoriamente' suscribirán Ayuntamiento y Mercasa a partes casi iguales.

 

El problema es que la sociedad no tiene los ingresos que debería, ni corrientes ni por la venta de terrenos. De los primeros, las cuotas que pagan los empresarios que usan las instalaciones, estaba previsto ingresar 1,2 millones de euros para cumplir el plan de viabilidad, pero durante 2016 los ingresos por esta vía fueron de 827.000 euros, un 33% menos. La sociedad no ingresa por su actividad lo que debería, y es algo endémico: lleva así desde 2012.

 

A esto hay que sumar la deuda de más de un millón de euros que un grupo de empresarios de la ZAC (Zona de Actividades Complementarias) mantiene con MercaSalamanca desde hace años; al frente de ellos, el empresario Pedro Díaz, presidente de la empresa editora de La Gaceta, que ha liderado incluso un movimiento para intentar no pagar. La oposición ha obligado al equipo de Gobierno a mover ficha y acudir al juzgado para reclamar el pago, algo que se había estado intentando evitar durante años.

 

Y el colofón es la venta de los terrenos. Las únicas ventas que se han cerrado han sido con el Patronato Municipal de Vivienda, otra sociedad del Ayuntamiento, que compra algunos terrenos para insuflar fondos a MercaSalamanca. El truco es insuficiente porque la venta que se hizo por 2,2 millones en 2013 se puede ir al traste, porque la sociedad no ha cumplido una serie de compromisos adquiridos con el patronato municipal lo que facultaría a este último para pedir la devolución del dinero y los intereses. Eso le costaría 2,4 millones de euros que no tiene. Esto no va a ocurrir, pero de momento el patronato está financiando a esta sociedad participada por el Ayuntamiento.

 

Además, y según el plan de viabilidad, entre 2017 y 2018 habría que ingresar 13 millones por ventas de terreno. Eso es algo imposible con un único cliente como el patronato de vivienda, y menos todavía si hay que conseguir una revalorización del 150% que, hoy por hoy, es impensable. Para rematarlo, hay un retraso importante en la  urbanización de la zona por lo que resulta difícil que se puedan vender terrenos para promoción inmobiliaria, una actividad además muy parada.