Los agricultores no pueden esperar más: el abono cae ‘del cielo’…

Un helicóptero se encarga de echar el abono en las tierras desde el aire, toda vez que los productores no pueden entrar en las tierras al estar encharcadas por las lluvias. En abril de 2010, los profesionales salmantinos ya demandaron este servicio.

Del cielo… no solo cae agua. Y es que los agricultores de la provincia de Salamanca ya se han cansado de esperar a que remitan las precipitaciones y han contratado los servicios de una empresa que, mediante un helicóptero, lanza el abono en las tierras sembradas de cereales ante la imposibilidad de hacerlo con los tractores.

 

No es la primera vez que se realiza este tipo de práctica, ya que en abril de hace tres años, 2010, los productores de la provincia también se vieron abocados a tomar esta determinación a través de la empresa Cereales Martín Miguel, que prestó este servicio a un grupo de profesionales ante la imposibilidad de realizar las labores de abonado por el método tradicional.

 

En esta ocasión, ha sido la empresa almacenista de cereales Crespo Villoria la que permite a los agricultores abonar las tierras desde el aire por un precio de 45 euros por hectárea, servicio que ya han utilizado o van a usar agricultores de la comarca de Ledesma y La Armuña como Topas, Valdunciel, Valdelosa, Calzada de Valdunciel o Aldearrodrigo, entre otras.

 

Este helicóptero realiza unos trabajos de abono de las tierras de cerca de 400 hectáreas cada día, sobrevolando las tierras desde muy poca altura para que el abono líquido penetre a la perfección en la raíz de los cereales para su correcta absorción.

 

Además, y según han comentado algunos profesionales que ya han usado este servicio o lo van a usar, como Raúl del Brío, agricultor de Aldearrodrigo, el helicóptero trabaja durante cinco minutos y para dos para llenar los depósitos, pudiendo abonar cerca de tres hectáreas en tan solo cinco minutos de labor.

 

Sin duda, y como la crisis agudiza el ingenio, también lo hace la lluvia, tan esperada en los meses de abril y mayo como inesperada y molesta en la actualidad para llevar a cabo las labores necesarias de esta época del año.

 

Así, el abono vuelve a llegar por el aire tres años después de la última vez que se llevó a cabo esta práctica en las tierras de la provincia de Salamanca.

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