Los acusados dicen que su única relación es por la venta de coches

Audiencia provincial. El imputado, L. G. M. Q., que reconoció que las sustancias incautadas eran suyas, lo dijo “bajo coacciones”. La Aldehuela. Negaron que hubieran pactado un intercambio de droga
E.G.

Los acusados por un presunto delito de tráfico de drogas confesaron que la única relación que mantenían entre ellos se debía únicamente al comercio de compra-venta de vehículos. En todo momento negaron que hubieran pactado, el día 13 de julio de 2007, un intercambio de cocaína (1.370 gramos) procedente de Madrid, que tendría lugar en La Aldehuela.

El primero de los once imputados que declaró fue E. G. C., alias Popi, considerado como la “cabeza visible” de la banda. Durante su comparecencia señaló que en ese momento se dedicaba a la compra-venta de vehículos, de ahí la relación que mantenía con alguno de los acusados. Sin embargo, no reconoció a los seis imputados colombianos.

Aunque mantuvo que en alguna conversación telefónica pudo haber hablado de drogas, éstas eran “para el consumo, no para la distribución”. También explicó que la importante cantidad de joyas halladas en su domicilio pertenecen a su familia –mujer e hijos– y algunos de los vehículos que tenía en el garaje eran de su padre y hermano, ambos fallecidos.

Por último, detalló que es consumidor de drogas, sigue tratamiento médico y ha estado doce veces ingresado en el Hospital.

Al imputado M. G. A., más conocido como jamonero, le incautaron cocaína en su vehículo. Al respecto, señaló que la compró en Mercamadrid –no en el domicilio de E. G. C.– y que era para “el propio consumo”. Además, señaló que la única relación que mantuvo con Popi, fue la venta de jamones.

A. D. M., Murphy, era presuntamente el encargado de ponerse en contacto con los colombianos para que estos trasladaran la droga. En su declaración, señaló que quedó con L. G. M. Q. –que procedía de Madrid y se declaró responsable de la mercancía incautada– en La Aldehuela para arreglar la transferencia de un vehículo y “no para hacerme entrega de ninguna droga”.

Por su parte, L. G. M. Q. detalló que se responsabilizó de la droga encontrada en la guantera del vehículo (en un receptáculo cerrado con tornillos) en el que viajaba por “coacciones”, ya que según si versión, le amenazaron con hacer daño a su familia. Señaló que al salir de Madrid viajaba en uno de los dos coches que se dirigían a Salamanca y en mitad del camino, el emisor de la llamada le ordenó que se cambiara de vehículo. Fue en ese momento cuando “supe que estaba la droga en el coche”. Por su parte, el resto de implicados colombianos (M. M., M. A. G., N. J. H. G y F. A. P. C.), señalaron que viajaron a Salamanca porque les invitó L. G. M. Q. para comprar en el polígono de Los Villares una pantalla de DVD para el coche. El último en declarar, J. M. S. G., al que le incautaron 2.974 gramos de hachís, dijo que era para su consumo y el de sus amigos y los 8.200 euros hallados eran para pagar parte de la droga. Los imputados colombianos y salmantinos negaron conocerse entre ellos, salvo L. G. M. Q. y A. D. M.