Los 200 kilómetros de vías por las que no volverá a pasar un tren

La línea férrea de La Fregeneda y los 120 kilómetros de la vía férrea de La Plata a su paso por Salamanca, las vías en desuso en la provincia. La conversión en itinerarios turísticos, como Vía Verde o el proyecto en Arribes, la principal alternativa.

En el mapa ferroviario de España se puede apreciar un largo pasillo casi en blanco que corresponde con la antigua vía férrea de La Plata. La línea Plasencia-Astorga y sus más de 340 kilómetros son uno de los mayores cementerios de vías de toda España, líneas 'fantasma', lo que son aquellas conexiones que cayeron en desuso y que suman cerca de 5.000 kilómetros en todo el país. En el caso de Salamanca, la provincia tiene dos casos fundamentales que suman cerca de 200 kilómetros a su paso por la provincia.

 

En primer lugar está el ferrocarril de la Ruta de la Plata. Fue puesta en servicio en 1896, aunque empezó a funcionar a partir de 1893 con la apertura de sus primeros tramos desde su punto de partida en Plasencia; entre los primeros, los que traían el tren desde Hervás a Béjar, desde Béjar a Salamanca y desde Salamanca a su destino en Astorga. Sin embargo, antes de ser centenaria fue cerrada al tráfico. En 1984 Renfe estaba en quiebra técnica (debía 231.000 millones de pesetas) y para sacar del atolladero a la empresa ferroviaria estatal el Consejo de Ministros decide el 30 de septiembre de aquel año el cierre de 3.000 kilómetros de vías.

 

Entre las líneas 'agraciadas' estaba la Plasencia-Astorga. Sin embargo, el Gobierno permitió a las comunidades decidir si cerraban o si firmaban convenios con Renfe para mantenerlas operativas. Castilla y León no lo hizo y el 1 de enero de 1985 se cerraba al transporte de pasajeros la línea en todo su recorrido por la Comunidad; poco después dejaría de usarse también para mercancías. Todos los kilómetros en Salamanca (unos 120), Zamora y los correspondientes a León pasaron a estar en desuso.

 

Después ha habido intentos de recuperar parte para su uso turístico, como la de seis ayuntamientos de Cáceres y Salamanca, entre ellos, Hervás y Béjar. Y hasta reivindicaciones para su reapertura al tráfico, un proyecto que requeriría partir casi de cero porque la línea tiene a estas alturas más de 120 años.

 

A día de hoy su única salida es la conversión en Vía Verde, red de la que hay 2.000 kilómetros en España sobre antiguos trazados férreos. La medida implica el desmantelamiento y, además, las instituciones interesadasa (ayuntamientos, diputaciones) tienen que firmar convenios con Adif. Se ha hecho en el tramo hasta Alba de Tormes. Y está en marcha el proyecto para convertir el tramo Plasencia-Béjar, con más de 4 millones de presupuesto; las obras de desmantelamiento han estado paradas varios años.

 

El otro caso es el ferrocarril de La Fregeneda. Forma parte de la histórica línea entre la localidad portuguesa de Pocinho y La Fuente de San Esteban, cerrada también en 1985. Entre julio y diciembre de 1897, se inauguraron los tramos de la línea Pocinho-La Fuente de San Esteban; primero se abrieron dos tramos en territorio español y después el portugués. La línea tiene cerca de 80 kilómetros, pero su tramo más interesante es el que une La Fregeneda y Barca D'Alva, de 17 kilómetros. La pretensión de salvar el trayecto del Águeda y su complicada orografía obligó a construir 20 túneles y doce puentes metálicos, lo más característico del tramo.

 

En 1985 se decidió su cierre por falta de rentabilidad, y aunque en 2000 se declaró BIC, no había sido posible recuperar su uso hasta ahora porque oficialmente no es posible transitar, aunque asociaciones como TodaVía sí han impulsado su uso y ha peleado para que se recupere durante todos estos años. Está en marcha un proyecto para convertirla a uso turístico que mantendrá sus puentes y túneles, pero mejorará las condiciones de seguridad para que pueda ser recorrida.

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