Londres, una ciudad en constante alerta que revive el miedo terrorista

Autobús británico

Las unidades antiterroristas de la Policía británica se han sumado a las investigaciones por el "incidente" registrado este miércoles en las inmediaciones del Parlamento y que ha vuelto a sumir en el caos a una ciudad que vive en constante alerta desde los atentados del 7 de julio de 2005.

Entonces, más de medio centenar de personas perdieron la vida por una cadena de explosiones que sacudió el sistema de transporte público londinense. Tres artefactos estallaron en el concurrido metro de la capital, mientras que una cuarta bomba hizo explosión en un autobús.

 

La organización terrorista Al Qaeda asumió la responsabilidad de un atentado al que seguirían numerosas amenazas a lo largo de los últimos años, en su mayoría derivadas del radicalismo islamista. El grupo Estado Islámico ha puesto a Londres en su punto de mira para seguir con un rastro de destrucción que ya ha dejado huellas en otras capitales europeas como París, Roma o Berlín.

 

El director de la agencia de Inteligencia MI5, Andrew Parker, aseguró en octubre de 2016 que las fuerzas de seguridad habían logrado frustrar doce ataques terroristas desde junio de 2015, si bien las autoridades han reconocido que el riesgo sigue estando muy presente.

 

LOBOS SOLITARIOS

 

El tipo de amenaza terrorista ha variado desde los atentados del 7-J, orquestados de forma organizada y cometidos por toda una célula. Las autoridades británicas han situado ahora entre los principales desafíos a los 'lobos solitarios', personas radicalizadas que actúan por su cuenta o al menos sin directrices claras de grupos internacionales.

 

En la memoria de los británicos aún sigue presente el caso del militar Lee Rigby, un soldado que fue asesinado en plena calle en el barrio de Woolwich el 22 de mayo de 2013. Fue atropellado y casi decapitado por dos hombres británicos de origen nigeriano y convertidos al islam: Michael Adebolajo y Michael Adebowale.

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