Lo que debes saber sobre el concurso de acreedores

Una mala situación financiera que se prolonga y que es impedimento para que una sociedad cumpla continuamente con los pagos de las deudas previamente adquiridas con los proveedores, conlleva a medidas que permitan resolver la situación.

 

En tal sentido podríamos hablar del pre concurso y mediante el cual, se mantiene temporalmente en control de la sociedad mientras se consiguen financiamiento y otras opciones para conseguir liquidez, o el concurso de acreedores por medio del cual la compañía recibe el apoyo necesario para pagar y mantenerse activa.

 

¿En qué consiste el concurso de acreedores?

 

Si te preguntas que es un concurso de acreedores, este se refiere al proceso jurídico establecido mediante el cual se persigue la solución al problema de solvencia que presenta una sociedad, de tal manera de que esta consiga cumplir con los pagos y a la vez se mantenga operativa con sus actividades.

 

Esto también se aplica para las personas físicas y los autónomos, así como no hay distinción entre pymes y grandes empresas a la hora de acogerse a dichos concursos.

 

Este proceso permite a las empresas conseguir de manera organizada un mecanismo eficiente para hacer frente a las obligaciones adquiridas, ya que una vez solicitado el concurso, la situación pasa a manos de un juez quien en adelante asumirá las medidas que sean beneficiosas para todas las partes.

 

En resumen, consiste en conseguir la preservación del patrimonio de la compañía y en evitar por todos los medios legales posibles que esta cierre.

 

¿Qué es el concurso necesario?

 

La solicitud de concurso necesario también conocida como concurso forzoso, es la petición que se origina por parte de uno de los acreedores como la forma de asegurar la recuperación de su dinero en caso de que haya sido imposible acuerdo alguno con el deudor o que el este no haya hecho la solicitud de concurso voluntaria de manera oportuna.

 

Para que esta situación tenga lugar ante un juzgado de lo Mercantil, el deudor debe haber incumplido de manera continua con los pagos al acreedor durante los seis últimos meses o en caso de que la deuda ya esté vencida.

 

Hay casos muy puntuales en los que los socios responsables de las deudas de la compañía son los que hacen la solicitud de concurso. Otro factor determinante para que el juez admita el concurso necesario, es que la sociedad no tenga solvencia demostrada por la falta de pago a todos sus acreedores.

 

¿En qué orden cobran los acreedores en un concurso?

 

Para bien de unos y en perjuicio de otros, existe un orden para que cada grupo de acreedores consiga recuperar lo que le corresponde.

 

Para determinar tal orden, ya sea que el concurso fue voluntario o necesario, existe el administrador concursal que pone en valor las deudas y el patrimonio de la empresa, entre otras cosas para definir quien cobra primero en concurso de acreedores.

 

En tal sentido y una vez que se entra en el proceso, lo primero que se va a pagar son las deudas contra la masa que no es más que las obligaciones de pago de los salarios, los despidos  y los pagos al administrador concursal.

 

En adelante se le va dando prioridad a cada una de las deudas contraídas por la compañía, como créditos privilegiados, ordinarios y subordinados.

 

Una forma de recuperar la solvencia de tu compañía en poco tiempo

 

Cuando lo que necesitas es ganar algo de tiempo ya que cuentan con posibilidades de conseguir financiación de las deudas y otras opciones que te permitan recuperar la liquidez, hay una manera de hacerlo con el pre concurso ya que tienes tres meses para las negociaciones y un mes adicional para informar los acuerdos logrados.

 

Adicionalmente el preconcurso paraliza las ejecuciones judiciales lo cual supone una tremenda ventaja, ya que los bienes y los derechos se mantienen a disposición de la operatividad de la empresa evitando su paralización.

 

Si el deudor lo decide el preconcurso no se hará público, lo cual no deteriora la imagen de la compañía de cara a los clientes principalmente y es que tanto las actividades como las facultades de los administradores de la empresa se mantienen intactas.