"Llegar aquí es un premio a la constancia; al final, cuando insistes tanto, los resultados llegan"
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"Llegar aquí es un premio a la constancia; al final, cuando insistes tanto, los resultados llegan"

Con más de 400 niños en su cantera y 18 de años de rodaje, el CB Tormes vive un año de ensueño. Un año cargado de ilusión, reflejada en los dos salmantinos que ahora mismo forman parte de la plantilla del LEB Plata: Pedro de la Calle y César Yáñez.

Por un lado, Pedro llegó con 13 años al club charro, comenzando en la categoría infantil. Desde que se fue de 'casa' hasta ahora ha pasado por Mieres en Asturias (Liga EBA) y Zamora (Liga EBA). Por otro lado, César comenzó sus andaduras en el mundo del baloncesto de la mano del CB Santa Marta y, posteriormente, ya en la categoría sénior, se unió al Tormes.

 

Pedro y César, César y Pedro. Son parecidos, pero diferentes. César, estudia Educación Social y trata de compaginar sus estudios con los entrenamientos, algo que no es nada fácil. Por su parte, Pedro ha estudiado Magisterio y su pasión es enseñar a los niños, tanto fuera como dentro de la pista.

 

 

¿Cómo se presentó esta oportunidad?

Pedro: Yo recuerdo que en verano estaba trabajando en un campus en Asturias. Había escuchado rumores, como tantos salen en verano, pero claro no te lo crees, piensas que es un rumor más y finalmente me enteré a través de las redes sociales. Sabía que podía pasar pero hasta que no vi la noticia oficial no me quería hacer ilusiones. Al día siguiente de eso me llamó Óscar y empezamos a negociar las condiciones.

César: Yo me enteré por mi hermano. Estaba en el pueblo sin cobertura y me dijo que el equipo había salido en LEB Plata. En ese momento llamé a Óscar y me confirmó que era verdad, a los dos días quedé con él y me dijo que contaba conmigo. Al principio no te lo crees, porque después de tanto tiempo parece imposible. Pero luego lo miras con mucha ilusión, que cuenten contigo es emocionante.

 

La palabra ilusión parece estar en boca de todos.

Pedro: La ilusión está y, de hecho, es uno de nuestros principales trabajos dentro del equipo, transmitir esa ilusión al grupo. Tenemos que mostrarles que venimos desde lo más profundo, desde la quinta división, y que ahora estamos en una categoría profesional, lo que es algo muy importante tanto para el club como para toda la ciudad. Es nuestro trabajo transmitir a todos los nuevos que estamos ilusionados y que la ciudad también lo está con nosotros.

César: Exacto, yo creo que ese es nuestro principal valor. Somos los que más sentimos el club, por una cuestión de tiempo. Tenemos que contagiarles no solo la importancia como equipo, sino como club y como ciudad. Devolver el baloncesto masculino profesional a Salamanca es algo muy importante, no solo para dos o tres años sino para más adelante.

 

 

Además, el club está alentado por toda una cantera que os tiene como un espejo, como alguien en quien fijarse. ¿Cómo se lleva esa responsabilidad?

Pedro: Es una responsabilidad divertida de llevar. El hecho de que seamos su espejo, hace que en los momentos malos ellos estén contigo. Te conocen, saben cómo te llamas, lo que has trabajado… Es un auténtico lujo. Simplemente, con que al final de partido bajen a la pista y te den una palmadita, te ayudan. Por eso, es una responsabilidad pero, sobre todo, un lujo.

César: Es que no solo tenemos que dar ejemplo baloncestísticamente, sino en los valores que representa el baloncesto. Nosotros que somos entrenadores, enseñamos el respeto, compañerismo, trabajo… eso es lo que tienen que ver en nosotros. Es importante que nosotros que nos hemos criado aquí y que llevamos mucho tiempo, representemos los valores del club. Tenemos que ser el ejemplo principal.

 

Toda la cantera incluidos vosotros ha sufrido chocarse contra un muro durante tres años. Por fin ha llegado el momento.

Pedro: Esto es un premio a la constancia, al final cuando insistes tanto, las cosas llegan. Sí que es verdad que no se pudo ascender de manera deportiva, que al final yo creo que es lo más bonito, pero creo que el club ha hecho una gestión impresionante cuando se vinculó con Fuenlabrada y es un premio para todos: entrenadores, cantera, afición…

César: Yo he perdido tres fases de ascenso seguidas. Soy el 'pierde-fases' (risas). Este tiempo creo que hemos trabajo bien pero al final siempre nos hemos chocado contra ese muro. Ahora por unas cosas u otras, ese muro está totalmente derribado y es el momento de quitarnos la mochila y empezar a prosperar.

 

 

Vosotros que sois entrenadores. ¿Qué les diríais a vuestros jugadores ahora que habéis conseguido vuestro pequeño sueño?

Pedro: Lo primero que les diría es que se lo tomen como lo que es, un juego. El baloncesto es un juego y que no piensen en dejar la formación académica por el baloncesto. Al final formarse y estudiar es lo primero para poder tener un futuro. Ojalá que muchos de nuestros canteranos lleguen a ser profesionales, pero es difícil. Los padres también son importantes en esa formación, si salen bien las cosas perfecto, si salen mal, también. Es lo que transmite el baloncesto, trabajar cada día y ser constante para que al final lleguen las cosas.

César: Yo les diría que se diviertan que se lo tomen como un hobby. Cuando se llega a este nivel la cosa cambia, pero nadie llega aquí si no te lo has tomado como una diversión. Los mejores años de mi vida han sido en infantil, cadete y junior. Mis amigos eran los de baloncesto y ahora echando la vista atrás lo valoras. Que disfruten de esos años. Habrá un año en el que tengan que tomar una decisión, pero no se acaba el mundo por dejar de ser profesional. Los padres son muy importantes. La pregunta no es si has ganado o perdido es si te has divertido o no. Los niños no tienen que tener ninguna presión, si se divierte es porque está a gusto y cuando un niño se encuentra cómodo aprenderá mucho más rápido y, a partir de ahí, las cosas llegarán.

 

 

Necesitamos un período de adaptación a este nuevo nivel de baloncesto masculino en la ciudad.

Pedro: Quedan muchas cosas por hacer, tanto a nivel deportivo como de logística. Al final esto es una categoría profesional y el cambio es brutal. La gente, de la misma manera que el club, también necesita ese periodo de adaptación. Está claro que en cuanto los resultados lleguen la afición aumentará, en todas las ciudades lo que le gusta es ver ganar a tu equipo y es nuestro trabajo ilusionar a la gente.

César: Yo creo que este año sirve para pagar un poco la 'novatada'. Venimos de un Nacional y claro, hay que cambiar totalmente de dinámica. Todo es nuevo y es normal que las cosas vayan más lentas, pero estamos empezando a rodar y las cosas, el año que viene con más experiencia, irán mejor. Para que la gente se anime trataremos de dejarnos la piel, de esforzarnos y aunque perdamos, hacerlo siempre dando una buena imagen. Si das la cara, la gente responde.

 

¿Hablamos de la forma de trabajo del entrenador?

Pedro: Al final todo se resume en ser profesional, es su trabajo y nuestro trabajo. Entrenamos mañana y tarde y acaba siendo nuestro día a día, es todo muy estricto como debe ser a este nivel. Nos transmite un ritmo de partido muy alto, mucha defensa y contacto. Además, en ataque nos da confianza para tirar. Si estás liberado siempre es una buena decisión aunque falles.

César: A mí me recuerda mucho al estilo de Óscar en la temporada de Liga EBA, mucha caña, trabajo y defensa. El objetivo es encajar muy pocos puntos y a partir de ahí construir el ataque. Lo físico y lo defensivo es lo principal.

 

Una historia dura pero con final feliz. ¿Quién ha estado siempre ahí?

Pedro: Mi hermana. Tengo la suerte de que en mi familia nunca me han presionado para nada, si he tenido algún tipo de presión es porque me la he autoimpuesto. Nunca me han dicho tira más o tira menos, haz esto o lo otro. En ese sentido he tenido mucha suerte y, mi hermana simplemente está conmigo, no me tiene que animar. Simplemente está y me ayuda a pasar esos malos momentos que a veces da este deporte como todo en la vida, no es un camino de rosas.

César: Yo en ese aspecto, mis padres siempre han sido los que han tirado de mí cuando tenía bajones y me decían que no me rindiera sin haberlo intentado. Además, dentro del club, gente como Óscar o Ferchi me han ayudado mucho también.  

 

Sus caras reflejan ilusión y sus palabras lo subrayan. Pedro y César, César y Pedro dos salmantinos que comparten un sueño con toda una ciudad.

 

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