Licencia para rehabilitar un edificio de más de un siglo de historia en la calle Palominos

Fotos: Arai Santana

La propiedad pide de nuevo después de seis años licencia para consolidar el edificio del número 7-11 de la calle Palominos, uno de los más notables del casco histórico.

Tiene cien años, lleva muchos años abandonado y fue 'hogar' de un movimiento ocupa, y parece que al fin  un gran caserón en plena calle Palominos, una de las más históricas del casco histórico patrimonio de la humanidad, va a abandonar su estado de semiabandono.

 

Se trata de uno de los muchos edificios en mal estado que pueblan las calles del centro histórico de Salamanca. Ahora, y tras muchos años de indecisiones, su propietario ha pedido al Ayuntamiento de Salamanca que de luz verde a un proyecto de consolidación, reestructuración y adecuación de este edificio del número 7-11 de la calle Palominos. La licencia le fue concedida en el ya lejano mes de febrero de 2013, y la propiedad presentó un modificado en diciembre de 2017.

 

Según su ficha del PGOU, se trata de un edificio catalogado y protegido por su interés. Está encuadrado en el historicismo ecléctico y su fecha de construcción es 1918. El proyecto es obra de Santiago Madrigal, un arquitecto de origen zamorano, que fue arquitecto municipal de Salamanca y autor del proyecto de abastecimiento de aguas de la ciudad (1908). Desde hace años tiene problemas estructurales interiores, aunque su fachada, el elemento más valioso, se encuentra en buen estado.

 

Según su ficha de protección, es obligatorio mantener su fachada de piedra franca y solo está permitida una restauración estructural, la repetición de cubiertas y trabajos de mantenimiento que respeten sus acabados originales. No se puede hacer el habitual vaciado del edificio dado que sus escaleras interiores también tiene valor. Su superficie total ronda los 500 metros y tiene una entrada lateral para coches de caballos.

 

Hace años que se pidió una actuación para consolidarlo, y ahora parece que ha llegado el momento tras sufrir diversos avatares. Lleva varias décadas cerrado y sin uso, siendo una estampa ya habitual y poco decorosa en un lugar como la calle Palominos. 

 

edificio palominosFoto: Arai Santana