"Le pegó patadas en la cabeza, cuando lo retiré se echó a llorar como un niño, estaban los dos drogados hasta el culo"
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"Le pegó patadas en la cabeza, cuando lo retiré se echó a llorar como un niño, estaban los dos drogados hasta el culo"

El acusado en su llegada al Tribunal

Uno de los amigos de la pareja que estaba en la casa cuando se produjo la agresión en la calle Faisán en Salamanca, tras la que una joven quedó en coma, señala: "El primer golpe lo dio Cristina, él respondió y empezó el forcejeo, se pegaron en la cara".

Uno de los jóvenes testigos que se encontraba en la madrugada del 14 de mayo en el domicilio de la calle Faisán donde un hombre dejó a su pareja en coma tras una paliza ha asegurado que las discusiones entre la pareja eran habituales.

 

A la pregunta del abogado de la víctima, Rubén Gudino, sobre si el desencadentante de la discuión, fue que el agresor pidió a la joven que se quitara la falda porque estaba gorda y posteriormente se la quitó porque tenía miedo el testigo ha dicho "que ella no le tenía ningún miedo, siempre estaban discutiendo, cada vez que lo hacían ella se liaba por ahí con todos los tíos".  "Sólo le dijo que no le gustaba como le quedaba la falda, no te puedes meter en un falda que te queda pequeña, pero él no se lo dijo porque estuviera gorda sino porque no le quedaba bien".

 

Asegura durante su relato que pudo escuchar como la victima gritaba, también mi novia lo escuchó, "pero siempre lo hacían no le dimos más importancia". Añade que era "una discusión normal, no era en tono de pedir auxilio. El primer golpe lo dio Cristina (la víctima), él respondió y empezó el forcejeo, se pegaron en la cara, no vi el puñetazo pero sí que ella cayó al suelo, él le decía que le iba a buscar la ruina, una vez tirada empezó a sangrar por la boca y la puse de lado para que no se ahogara, relajó esfinteres, él se echó a llorar como un niño al darse cuenta de lo que había pasado, estaban los dos puestos hasta el culo... salí corriendo a buscar una ambulancia, en el hospital lo saben". 

 

Una vez paso todo esto "él se asustó al ver todo lo que había pasado, no quería matar a nadie, le dijo que por favor se levantara por su hijo, pero ella estaba tumbada en el suelo, ya no respondía". Cuando volvió al domicilio con la ambulancia "estaba todo lleno de policía y nos fuimos todos al Hospital". 

 

A la pregunta de la Fiscal sobre por qué no cogieron un teléfono móvil para llamar, no ha sabido responder, "no sé porque lo hice, creo que nuestros teléfonos no tenían batería y no reparé en el de ellos porque no me sabía sus códigos PIN, así que fui a buscar ayuda a la calle, en un bar y en el hospital". 

 

Ya en otras ocasiones ha pasado esto: "de estar nosotros dos jugando y ella tirársele encima a abofetearlo, somos amigos desde la infancia, Cristina no mata a nadie". 

 

Sobre la actitud de su pareja que también se encontraba en la casa, dice que "estaba echada en la cama, desde mi lado se veía la discusión, desde el suyo no lo sé, la puerta estaba entreabierta pero no lo sé si lo vio".

 

Durante el juicio también ha comparecido la otra joven que se encontraba en la casa el día de los hechos. En su relato ha afirmado haber quedado "en shock" por la situación de ver a su por entonces mejor amiga "sin sentido y en un charco de sangre y pis". 

 

Por su parte, los forenses han asegurado que el joven "podría tener afectadas sus capacidades ya que en los análisis dio positivo en cocaína, cannabis y marihuana, que junto con el alcohol podrían haber alterado sus capacidad", aunque reconocen que el agresor, en todo momento, "reconoció y relató los hechos tal y como habían pasado, es decir, sabía lo que había hecho". 

 

Además, han destacado que el joven tiene un problema de epilepsia, "que aunque se ha descubierto durante su estancia en prisión, podría afectarle de algún modo, al mezclar drogas con alcohol". 

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