Las urgencias de Fernández Mañueco y el medallón de Franco

De no poder hacerlo por si había algún recurso a anunciar la fecha de manera inmediata: las escuchas de la trama 'Lezo' aceleran la salida del dictador de la Plaza Mayor. Primera lección del manual de escurrir el bulto.

Una cortina de humo muy a tiempo... y de libro. A nadie que siga un poco la política se le escapa que el anuncio esta mañana de la fecha de retirada del medallón de Franco no tiene nada de casual. De acuerdo en que ya tocaba, que sólo faltaba licitar la obra y elegir un día, y que lo poco era se traducía en una demora inujstuficada. De ahí que este anuncio haya sido una tabla de salvación muy oportuna: usarla está en la 'lección 1' del manual de escurrir el bulto.

 

¡Qué distinto parecía el plan esta misma semana! El lunes, el alcalde, en un rapto de garantismo, se negó a anticipar una fecha para la retirada del medallón. La excusa, que no fuera a ser que a alguien (y cuando digo alguien, digo la Fundación Francisco Franco) vaya a querer ejercer su lícito derecho al recurso judicial. Un pretexto más que retrasar un acto que (no puede negarlo) detesta. Y una respuesta también muy del manual de Fernández Mañueco, revuelto tras el acto de celebración del domingo en la propia Plaza Mayor en el que colectivos civiles brindaban por la eliminación de este impropio vestigio en nuestra plaza.

 

Entonces, el alcalde tenía margen para eso y para mucho más. Nada cierto se sabía sobre si estaba boca de algunos de los personajes más corruptos de la historia de este país, que en grabaciones policiales se jactan de conocerle, tratan a Alfonso con familiaridad y le atribuyen el poder de otorgar contratos aquí y allá, sin proceso o concurso público que valga. El lunes nos habló el Fernández Mañueco que no ha tenido empacho en retrasar todo lo posible el cumplimiento de la ley. Pero desde que se sabe 'lo suyo' con la calaña de 'la Lezo' no importa más que la propia integridad. Al final, las urgencias de Mañueco han acabado por redondear la histórica eliminación del medallón del dictador. Aunque sólo sea por eso, bien está.